El Parlamento húngaro ha dado luz verde a la adhesión de Suecia a la OTAN, eliminando el último obstáculo antes de que el país nórdico se una a la alianza militar. Este cambio marca un hito para Suecia, cuya política de neutralidad se mantuvo durante dos guerras mundiales y el prolongado conflicto de la Guerra Fría.

La aprobación por parte de Hungría pone fin a meses de demoras y se produce después de la visita del Primer Ministro sueco, Ulf Kristersson, quien firmó un acuerdo sobre armamento con su homólogo húngaro durante su estancia. Kristersson destacó que Suecia deja atrás dos siglos de neutralidad y no alineamiento militar, ingresando a la OTAN con el objetivo de fortalecer la defensa de sus valores, libertad y democracia junto con otros países miembros.

El gobierno del Primer Ministro húngaro, Viktor Orban, ha enfrentado presiones de los aliados de la OTAN para que respalde la adhesión de Suecia. Jens Stoltenberg, Secretario General de la OTAN, expresó su inmediato respaldo a la decisión de Hungría, señalando que la incorporación de Suecia fortalecerá a toda la alianza.

El cambio en la postura sueca se fundamenta en la necesidad de mayor seguridad dentro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, particularmente después de la invasión rusa a Ucrania en 2022. La entrada de Suecia, tras la de Finlandia, refleja una ampliación de la alianza, tal como pretendía evitar el presidente ruso Vladímir Putin con su intervención en Ucrania.

Kristersson reconoció la incertidumbre respecto a la reacción de Rusia y afirmó que Suecia está preparada para cualquier escenario. La adhesión de Suecia y Finlandia marca la expansión más significativa de la OTAN desde la década de 1990 en Europa del Este.

El analista Robert Dalsjo destacó que la OTAN ahora cuenta con un miembro serio y capaz, eliminando la incertidumbre en el norte de Europa. Suecia aporta recursos valiosos, como submarinos de última generación adaptados al mar Báltico y una flota considerable de cazas Gripen de producción nacional. Además, se espera que el gasto militar sueco alcance el 2% del PIB, cumpliendo con los estándares de la OTAN.

Este camino hacia la ratificación no ha estado exento de desafíos. La invasión rusa de Ucrania generó un aumento del apoyo en Suecia a unirse a la OTAN, especialmente después de la rápida adhesión de Finlandia. Obstáculos como las objeciones de Turquía, que exigía medidas más duras contra el PKK, y la demora en la aprobación húngara han sido superados con modificaciones legislativas y acuerdos diplomáticos.

La ratificación húngara, respaldada por una amplia mayoría legislativa, será firmada próximamente por el presidente del Parlamento y el presidente del país. Se espera que los trámites finales, como el depósito de la documentación de adhesión en Washington, concluyan rápidamente. La entrada de Suecia en la OTAN no solo redefine la geopolítica regional, sino que también marca un cambio significativo en la política de seguridad sueca, que ha perdurado por dos siglos.

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Redacción
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