Recientemente, la Casa Blanca comunicó su nueva Estrategia Cibernética Nacional, la cual “establece una nueva y audaz visión para el futuro del ciberespacio y el ecosistema digital más amplio”, en palabras de la directora cibernética nacional en funciones, Kemba Walden. La funcionaria informó que “la estrategia del presidente fundamentalmente reinventa el contrato social cibernético de Estados Unidos y reequilibrará la responsabilidad de gestionar el riesgo cibernético en aquellos que son más capaces de soportarlo”.

El objetivo principal es llevar toda la infraestructura crítica de Estados Unidos a una línea de base de seguridad de red, estrategia compuesta por cinco pilares, los cuales incluyen: la defensa de la infraestructura crítica, la interrupción de los actores de amenazas, la promoción de la privacidad de los datos en el desarrollo de tecnología, el aumento de las inversiones federales en investigación y desarrollo cibernético, y el fomento de más asociaciones internacionales para promover la defensa cibernética global.

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Dentro de estas áreas, el principal enfoque radica en la protección de los sistemas de infraestructura crítica, que han sido los principales objetivos de los actores cibernéticos maliciosos. Anne Neuberger, asesora adjunta de Seguridad Nacional para Tecnología Cibernética y Emergente, afirmó que la administración Biden “se ha centrado en codificar los mandatos mínimos de seguridad cibernética para este sector, aprovechando el énfasis en más asociaciones del sector privado e intercambio de información”.

“El compromiso fundamental de la administración Biden es que los estadounidenses deben poder confiar en que pueden contar con servicios críticos, hospitales, gasoductos, servicios de agua y aire, incluso si están siendo atacados por nuestros adversarios. Hay otros sectores en los que estamos analizando cosas similares y encontrando formas de cerrar las brechas”, confirmaron. 

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Además, Neuberger declaró que es importante desmantelar a los actores que amenazan a la seguridad internacional, buscando “tratar las infracciones de seguridad cibernética como problemas de seguridad nacional, en lugar de una simple actividad delictiva”. Los principales proveedores de este documento creen que, más allá de la seguridad de la infraestructura crítica, la estrategia “cambiará la forma en que las fuerzas del orden manejan las infracciones de seguridad cibernética”. 

Según Neuberger, naciones como Rusia y su guerra contra Ucrania, junto a otras continuas tensiones de países con Estados Unidos, promueven las actividades cibernéticas maliciosas ya que “las amenazas cibernéticas son fundamentalmente amenazas transnacionales; cruzan fronteras”. Por pedido de Biden, de que se regulen aún más la vigilancia y el control de la red cibernética nacional, se creó la Estrategia Cibernética Nacional como el último documento regulatorio importante emitido. 

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