El líder norcoreano, Kim Jong Un, ha calificado de “tensa” la situación alimentaria del país, según informaron el miércoles los medios de comunicación estatales, en medio de los crecientes informes de escasez.

En la apertura de una reunión plenaria del Comité Central del Partido de los Trabajadores, Kim afirmó que la economía había mejorado este año, con un aumento de la producción industrial del 25 por ciento respecto al año anterior, y en general adoptó un tono más optimista que en febrero, cuando admitió que el plan económico del país había “fracasado enormemente”.

Sin embargo, la admisión de Kim sobre la escasez de alimentos habla de un problema que no se puede pasar por alto.

El año pasado, Corea del Norte se enfrentó a su peor caída en más de dos décadas, según los expertos, en gran parte debido al cierre autoimpuesto de la frontera con China, una medida diseñada para mantener a raya la pandemia de coronavirus. Se informó de graves cortes de electricidad y cierres de fábricas, con la producción de carbón y fertilizantes afectada por la escasez de electricidad y la falta de repuestos.

En abril, Kim había exhortado a los miembros del Partido de los Trabajadores a embarcarse en una “Marcha Ardua” para resolver los crecientes problemas económicos, utilizando una frase que recordaba la terrible hambruna de los años noventa que mató a cientos de miles de personas.

Los expertos dicen que la escasez de alimentos no va a socavar fatalmente el régimen, ni a obligar a Kim a sentarse a la mesa de negociaciones con Estados Unidos. Pero sí suponen verdaderas penurias para millones de personas dentro del país, mientras que al régimen le preocupa que la escasez también afecte a la élite de Pyongyang.

Kim echó la culpa a la naturaleza y no a un sector agrícola desesperadamente ineficiente y al cierre de fronteras, ya que el pleno acordó dirigir “todos los esfuerzos a la agricultura este año”.

“La situación alimentaria del pueblo se está volviendo tensa, ya que el sector agrícola no ha podido cumplir su plan de producción de grano debido a los daños causados por el tifón del año pasado”, dijo Kim.

Normalmente, Corea del Norte trataría de cubrir el déficit mediante una combinación de ayuda alimentaria e importaciones comerciales. Pero el comercio con China sigue siendo muy lento, y los dos últimos miembros del personal internacional del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas abandonaron Pyongyang en marzo, como parte de un éxodo de extranjeros provocado por los estrictos cierres allí.

El relator especial de la ONU, Tomás Ojea Quintana, instó a las Naciones Unidas a relajar las sanciones y a Corea del Norte a permitir la entrada de ayuda humanitaria sin restricciones, y expresó su alarma la semana pasada por la “escasez generalizada de alimentos y la malnutrición” en Corea del Norte.

Te puede interesar: Corea del Norte reprocha a Estados Unidos el cambio con Corea del Sur que le permite aumentar su capacidad misilística

Redacción
Equipo de redacción de Escenario Mundial. Contacto: info@escenariointernacional.com

2 COMENTARIOS

Dejá tu comentario