Viktor Orbán tiene los días contados en Hungría, o al menos eso proyectan los sondeos: de cara a las elecciones de este domingo, la mayoría de las encuestas anticipan que el oficialismo podría perder el poder luego de 16 años con mayorías absolutas. Péter Magyar, candidato del partido opositor Tisza y exmilitante del partido gobernante Fidesz, es quien lleva la delantera, lo que obligó al vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, a visitar Hungría esta semana para apoyar a Orbán.

En total, unos 8 millones de húngaros elegirán a los 199 diputados del Parlamento, donde el Fidesz cuenta desde 2010 con mayorías de más de dos tercios. En este sentido, la mayoría de sondeos reflejan que Tisza es el claro favorito para la victoria y algunos de ellos le han otorgado hasta 23 puntos de ventaja sobre Fidesz, aunque el promedio de las últimas semanas sitúa esa distancia en unos 8 o 9 puntos.
Según un sondeo de Research Center, Tisza contaba con el apoyo del 56% de los votantes decididos, mientras que el 37% apoyaba Fidesz, aunque cerca del 26% de los encuestados no sabía a quién apoyar. Por otra parte, un sondeo publicado por el sitio de noticias 24.hu mostró un 40% de apoyo a Tisza entre todos los votantes, con Fidesz respaldado por un 28%.
Por último, otra encuesta, realizada por Zavecz Research, mostró que el 51% de los votantes apoyaba a Tisza, mientras que el 38% apoyaba Fidesz. Así, Magyar, de 45 años, con conocimientos mediáticos, podría convertirse en el próximo primer ministro de Hungría de no mediar inconvenientes. El líder de Tisza está resultando ser una alternativa atractiva para muchos jóvenes desencantados con Fidesz.
Respecto a los números de escaños, Magyar podría conseguir una mayoría de dos tercios, con entre 138 y 143 escaños, mientras que Orbán podría quedarse con entre 49 y 55 escaños (ahora tiene 135). Por ello, ante la delicada situación, el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, se hizo presente en Hungría y calificó de “vergonzosa” interferencia de la Unión Europea en los comicios.
“Los burócratas en Bruselas han intentado destruir la economía de Hungría. Han intentado hacer que Hungría sea menos independiente energéticamente. Han intentado aumentar los costes para los consumidores húngaros, y lo han hecho todo porque odian a este tipo (Orban)”, expresó. Por su parte, Magyar le contestó al vicepresidente norteamericano: “Este es nuestro país. La historia húngara no se escribe en Washington, Moscú o Bruselas, sino en las calles y plazas de Hungría.”
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