- Pekín recomienda evacuar Irán mientras existan vuelos comerciales disponibles.
- Londres retira personal diplomático ante el temor de una escalada rápida en Medio Oriente.
- La presencia del USS Gerald R. Ford en Israel y el fracaso de las negociaciones en Ginebra tensan el escenario estratégico.

China instó a sus ciudadanos a abandonar Irán “lo antes posible” y evitar nuevos viajes al país, mientras el Reino Unido cerró temporalmente su embajada en Teherán y reforzó sus advertencias de viaje para Israel y Palestina. Adoptadas con pocas horas de diferencia, las medidas constituyen una de las señales diplomáticas más claras hasta ahora de que las principales potencias anticipan un deterioro acelerado del escenario de seguridad en Medio Oriente.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de China y su representación diplomática en Irán recomendaron a sus nacionales reforzar las medidas de autoprotección y salir del país mientras las rutas comerciales permanezcan disponibles. Pekín no detalló amenazas concretas, pero el lenguaje utilizado sugiere la evaluación de un riesgo creciente de interrupciones aéreas o escaladas militares.

En paralelo, el gobierno del Reino Unido anunció el cierre “temporal” de su embajada en Teherán, que operará de forma remota, y pidió a sus ciudadanos evitar todo viaje que no sea esencial a Israel y los territorios palestinos. Parte del personal diplomático británico fue reubicado dentro de Israel ante la posibilidad de que la situación “pueda escalar rápidamente” y que las fronteras internacionales se cierren con poco aviso. Estados Unidos también autorizó la salida voluntaria de personal no esencial y familiares de su misión en Jerusalén, en una señal adicional de precaución coordinada entre aliados occidentales.
Estas decisiones no ocurren en el vacío. En los últimos meses, la región ha experimentado una acumulación progresiva de señales militares y políticas que explican el giro preventivo de las capitales internacionales. En enero, en el marco del despliegue del portaaviones USS Abraham Lincoln en la región, China envió vuelos con ayuda militar a Irán, un gesto que evidenció la profundización de la cooperación estratégica entre Pekín y Teherán incluso mientras fuerzas estadounidenses incrementaban su presencia en el mismo teatro de operaciones.
Días atrás, además, trascendió que Irán negocia con China la adquisición de misiles supersónicos CM-302, un sistema que ampliaría significativamente su capacidad de disuasión marítima. La eventual incorporación de este tipo de armamento modificaría el equilibrio en el Golfo Pérsico y aumentaría la presión sobre las rutas energéticas estratégicas.

/Créditos: IsraelNoticias.com
La presencia militar estadounidense también se ha intensificado. El portaaviones USS Gerald R. Ford arribó al puerto de Haifa en Israel en medio de la escalada, consolidando una concentración de capacidades navales en el Mediterráneo oriental. En paralelo, asesores de la administración de Donald Trump han considerado que un eventual ataque inicial de Israel contra Irán podría resultar políticamente funcional para Washington, mientras las conversaciones nucleares entre Estados Unidos e Irán en Ginebra fueron suspendidas tras varias horas sin avances concretos.
El trasfondo inmediato de esta tensión es la amenaza latente de una acción militar estadounidense si no se alcanza un acuerdo sobre el programa nuclear iraní. Trump reiteró recientemente que, aunque prefiere una solución diplomática, no permitirá que Teherán obtenga un arma nuclear. Irán, por su parte, ha advertido que respondería ante cualquier agresión y ha elevado el tono contra Israel, aumentando el riesgo de una confrontación indirecta que podría escalar rápidamente.
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En este contexto, las advertencias consulares adquieren un significado más amplio que la mera precaución administrativa. China mantiene con Irán un acuerdo estratégico a 25 años que incluye cooperación energética e infraestructura, mientras el Reino Unido conserva intereses diplomáticos y de seguridad en la región. El cierre de embajadas y la recomendación de evacuar mientras existan vuelos comerciales disponibles son decisiones que históricamente han precedido momentos de ruptura o conflicto abierto en Medio Oriente.
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