Canadá tiene la capacidad de producir un arma nuclear y debería considerarlo, sostiene el general retirado que fue jefe del Estado Mayor del país norteamericano hasta el año pasado. Sus declaraciones se producen en el marco de un rearme mundial surcado por la incertidumbre que genera el desafío al sistema legal internacional que plantea la administración Trump en Estados Unidos.

El general retirado Wayne Eyre, que ejerció el puesto militar más alto en Canadá hasta 2024, realizó esta consideración en un foro de la Conferencia del Instituto de Asociaciones de Defensa canadienses, donde ponderó la incertidumbre global, que el primer ministro Mark Carney describió en el último Foro de Davos como una “ruptura” con el sistema establecido tras la Segunda Guerra Mundial.
En este contexto, fue consultado acerca de si Canadá debería construir un arma nuclear, algo que países como Alemania -dentro de la Unión Europea- ya están considerando como un elemento disuasorio ante posibles presiones militares por parte de otras potencias. Aunque Eyre se mostró cauteloso al afirmar que no era algo que veía como indispensable en el momento, también consideró que era importante “mantener las opciones abiertas”.
Canadá tiene todo para tener un arma nuclear, advierte el exjefe del Estado Mayor
El militar retirado se explayó sobre la necesidad de que Canadá pueda fabricar un arma nuclear al considerar que el país tiene las capacidades para hacerlo, y que debería mantenerlas para no perder esta posible carta: “Tenemos un buen sector nuclear acá. Si las condiciones cambian, tenemos la infraestructura civil, tenemos los científicos”. “En Canadá, mantengamos las opciones abiertas”, aconsejó.

Hay que recordar que Canadá es el segundo productor mundial de uranio, componente que, tras un proceso de enriquecimiento, puede ser utilizado para la fabricación de armas nucleares. El país norteamericano posee las cuartas mayores reservas del mundo, solo detrás de Australia, Kazajistán y Rusia.
Sin embargo, no todo es la materia prima. La construcción de un arma nuclear por parte de Canadá sería un cambio geopolítico importante que implicaría su retirada del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares firmado en 1968 y ratificado al año siguiente. Bajo el Artículo II de este pacto, Ottawa se compromete junto a otros estados a no adquirir o tomar posesión de armas nucleares o bombas nucleares de ningún tipo.
Por eso, Eyre se mostró más proclive a continuar la inversión en tecnologías ya existentes dentro del país, aun mientras mantienen abierta la posibilidad de adquirir o fabricar armas nucleares en el futuro: “Pensemos en tecnologías que podamos entregar, invirtiendo en nuestro espacio aéreo, en tecnología de misiles”.

Sin embargo, una vez más, volvió a subrayar que, en el mundo del presente, no puede descartarse que Canadá deba dar el paso nuclear en el futuro: “Tengamos las condiciones funcionando para que, si decidimos ir por ese camino, podamos hacerlo en menos tiempo que otros países que no tienen un sector nuclear. Todo tiene que ver con estar cubiertos”.
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