- El destructor USS Delbert D. Black de la Armada de Estados Unidos y el INS Eilat de la Marina israelí realizaron un ejercicio conjunto en el mar Rojo.
- Si bien la actividad fue presentada como algo acordado previamente, se enmarca en el contexto de la tensión creciente con el régimen de Irán.
- Estados Unidos ya reunió una flota de al menos diez barcos en Medio Oriente, que le permiten contar con capacidades defensivas y ofensivas en la región.
Las Armadas de Estados Unidos e Israel realizaron un ejercicio naval conjunto en el mar Rojo, una actividad que fue presentada como programada de antemano, pero que se enmarca en el contexto de una tensión creciente con el régimen de Irán.
La actividad involucró al destructor USS Delbert D. Black, equipado con el sistema de combate Aegis, misiles Tomahawk, armas antiaéreas, antisubmarinas y la capacidad de realizar operaciones tanto defensivas como ofensivas, y a la corbeta INS Eilat, también equipada con misiles antibuque, misiles defensivos antiaéreos, torpedos de 324 mm y un cañón.
Su armamento es relevante ya que permite inteligir las proyecciones que realizan los altos mandos militares de ambos países, en un momento donde el Medio Oriente está en tensión por el rearme marítimo que realiza Estados Unidos, en el marco de su campaña para lograr un cambio de régimen o al menos concesiones sustantivas en materia de proliferación nuclear y armamentística por parte de la dirigencia en Irán.

Si bien el ejercicio realizado por ambos buques en el mar Rojo, más precisamente en el puerto de Eilat, sobre el golfo de Aqaba, fue presentado como la continuación de una “escala acordada” previamente el pasado 1 de febrero, la 5ta Flota de Estados Unidos, a la que pertenece el USS Delbert D. Black, escribió un mensaje sugerente en su cuenta de X: “El ejercicio combinado demostró la fuerte alianza militar entre la 5ta Flota de EE.UU. y la Marina Israelí”.
Crece la presión militar de Estados Unidos sobre Irán mientras Trump evalúa opciones
La misma llegada del USS Delbert D. Black al mar Rojo se enmarca en la campaña de presión que dirige el presidente Trump contra el régimen del ayatollah Khamenei.
Según reportes satelitales, el destructor de clase Arleigh-Burke se desplazó de su anterior estación en el Mediterráneo la semana pasada, luego de abandonar Norteamérica el pasado 9 de enero de la Base Naval de Norfolk en Virginia. Con su llegada, Washington ya acumula al menos 10 buques en la región, un ariete que incluye al portaviones nuclear USS Abraham Lincoln y su grupo de ataque. Con este músculo naval, la administración Trump el que espera lograr cambios sustanciales en la política iraní, que van desde un cambio de régimen a las más modestas concesiones por parte de la República Islámica en el desarrollo de su programa nuclear o de misiles balísticos.

La existencia de este tipo de armamentos fue, según reportes, uno de los elementos que disuadió a Trump de realizar un movimiento militar en favor de los manifestantes que protestaron en el país persa desde fines del año pasado, con una amplia agenda de reclamos que fue desde el creciente costo de vida en plena depreciación del rial a la necesidad de mayor apertura social en la rígida teocracia. “La ayuda está en camino”, prometió el presidente de Estados Unidos a la población disidente el 13 de enero, mientras los instaba a mantenerse en las calles. Sin embargo, los aliados regionales, empezando por Israel y Arabia Saudita, habrían desaconsejado el movimiento en esa instancia, donde se hallaban mayormente desprotegidos ante la posibilidad de que Teherán contraatacara con misiles balísticos.
El temor persiste en los países del Golfo Pérsico –Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos negaron a EE.UU. el uso de su espacio aéreo para operaciones sorbe Irán por temor a represalias- pero la amenaza se contrapesa ahora con la armada que Trump montó en la región, un movimiento que recuerda a la campaña de presión que terminó con la captura de Nicolás Maduro en Venezuela.
“Tenemos muchos enormes, muy poderosos barcos partiendo a Irán ahora mismo, y sería genial si no tuviéramos que usarlos”, dijo Trump el jueves 29 de enero en la premiere del documental sobre su esposa, Melania Trump. En el mismo evento, sostuvo ante la prensa que le pidió “dos cosas” al régimen de los ayatollahs para evitar una acción militar: “Número uno, nada nuclear. Y número dos, dejen de matar manifestantes”.
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