El interés manifiesto que Donald Trump ha manifestado por aumentar la presencia norteamericana en Groenlandia, planteando incluso la idea de la soberanía completa sobre el territorio por motivos de seguridad nacional, ha llevado a la sociedad groenlandesa, hoy bajo el control de Dinamarca, a pensar alternativas que les permitan seguir manteniendo su autogobierno y permitir a la vez una mayor circulación de personal militar estadounidense. Entre ellas, algunos referentes plantean como modelo los Pactos de Libre Asociación que Palau, las Islas Marshall y Micronesia tienen con Washington D.C.

Las encuestas realizadas en la capital Nuuk y otras ciudades de Groenlandia muestran que la mayoría de los 57.000 habitantes de la isla más grande del mundo preferirían la independencia de Dinamarca, pero no la incorporación a Estados Unidos como un estado o una figura como la del Estado Libre Asociado que tiene Puerto Rico, seriamente limitado en su margen de maniobra para autogobernarse.
En el medio entre ambas opciones figuran los Pactos de Libre Asociación, un marco legal que permite a los tres estados insulares del Pacífico mencionados mantener su independencia a la vez que establecen una relación especial con Estados Unidos. Estos acuerdos permiten a las fuerzas armadas norteamericanas operar en las áreas del pacto y exigir terrenos para bases de operaciones, siempre sujetos a una negociación que de todas formas no deja de ser asimétrica. Por otro lado, también da derecho a Washington a decidir qué ejércitos pueden operar en estos países, lo que equivales a colocar la defensa en manos norteamericanas, una situación no muy distinta a la que los groenlandeses ya viven con Dinamarca y el mismo Estados Unidos, que opera la base aérea de Pituffik en el noroeste de la isla.
A cambio, los gobiernos de la zona contenida en el pacto pueden acceder a fondos asociados a distintos programas y agencias federales de Estados Unidos, comerciar sin aranceles con el territorio continental y la mayoría de sus habitantes tienen permitido trabajar y vivir en Norteamérica. Si bien a lo largo de los años ha habido críticas a la implementación de algunas de estas promesas, así como el impacto en la salud de los habitantes de las islas por el uso de distintos atolones para pruebas nucleares y/o de misiles, los pactos se han renovado en el siglo XXI y expirarán en 2043.

Algunos actores en Groenlandia impulsan la idea de un Pacto de Libre Asociación con Estados Unidos
Los pasos para un eventual Pacto de Libre Asociación de Groenlandia con Estados Unidos incluyen lograr la independencia de Dinamarca, algo que Copenhagen ha puesto constitucionalmente en mano de los isleños a través de un eventual referéndum, y luego realizar otro para rubricar el potencial acuerdo negociado entre Nuuk y Washington D.C.
Ya existen actores dentro de la sociedad groenlandesa que piden abrir esta negociación directa con Estados Unidos sin la presencia de Dinamarca. Así lo solicitó por ejemplo de manera oficial el partido opositor Naleraq, que está fuera de la actual coalición de gobierno, pero cuenta con ocho escaños de los 31 que forman el parlamento, llamado Inatsisartut.
El parlamentario del Naleraq Juno Berthelsen, que en el pasado ha ocupado cargos en el Ministerio de Asuntos Exteriores groenlandés, es uno de ellos. En un mensaje en sus redes sociales, Berthelsen pidió “abrir un diálogo sobre lo que queremos y lo que Estados Unidos piensa sin que todo pase por el filtro de la parte danesa”. Al igual que su partido, defiende la idea del Pacto de Libre Asociación como una mejora de la situación actual, donde la isla no es considerada un país: “Queremos una independencia y autodeterminación completa. Esto requiere prepararnos en el terreno político, pero también en el práctico, y que seamos nosotros los que establezcamos relaciones internacionales que puedan sostener el futuro de Groenlandia como nación soberana”.

Kuno Fencker, correligionario de Berthelsen, viajó a Estados Unidos para la inauguración de Donald Trump, donde se reunió con el congresista republicano Andy Ogles. De nuevo en la isla, le dijo al medio estadounidense POLITICO su postura: “No queremos ser como Puerto Rico, u otro territorio de Estados Unidos. Pero un Pacto de Libre Asociación, acuerdos bilaterales, o incluso oportunidades y vías que yo no puedo imaginar… dejemos que eso se ponga sobre la mesa y los groenlandeses decidan en un plebiscito”.
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