En un nuevo capítulo de la creciente tensión en el estrecho de Taiwán, el Ministerio de Defensa de la República Popular China lanzó una dura advertencia a Estados Unidos, exigiendo que ponga fin a cualquier tipo de vínculo oficial o conexión militar con el gobierno de Taipéi. El pronunciamiento oficial se produjo este viernes durante una conferencia de prensa brindada por el vocero de Defensa, Jiang Bin, y se enmarca en un clima de alta sensibilidad regional, con crecientes ejercicios militares, discursos beligerantes y visitas políticas que Beijing considera provocaciones.
Jiang Bin expresó el enérgico rechazo de China a los reportes que indican que el presidente del Comité de Servicios Armados del Senado estadounidense podría encabezar una delegación parlamentaria hacia la isla. “Exigimos que la parte estadounidense respete el principio de una sola China y las disposiciones de los tres comunicados conjuntos entre China y Estados Unidos”, declaró Jiang, reiterando uno de los pilares históricos de la política exterior china en relación con la cuestión taiwanesa.
El principio de “una sola China” sostiene que existe un solo Estado soberano bajo ese nombre y que Taiwán forma parte inalienable de su territorio. Este ha sido un punto de fricción persistente en la relación bilateral sino-estadounidense, especialmente desde que Washington intensificó sus vínculos con Taipéi en los últimos años, no solo a través de visitas diplomáticas, sino también mediante ventas de armamento avanzado y acuerdos de cooperación en materia de defensa.

Críticas a los líderes taiwaneses por incrementar el gasto militar
En el mismo pronunciamiento, el vocero chino apuntó directamente contra el actual mandatario taiwanés, Lai Ching-te, quien recientemente expresó su intención de aumentar el presupuesto en defensa. Jiang calificó la decisión como un acto de irresponsabilidad que pone en riesgo el bienestar de los ciudadanos de la isla. “Están dispuestos a malgastar la riqueza del pueblo en acuerdos armamentísticos con Estados Unidos, sin importar las consecuencias”, sostuvo.
Además, acusó a Lai y sus aliados de “arrastrarse ante Washington” y de “vender los intereses de Taiwán a cambio de respaldo a su causa separatista”. Para Beijing, cualquier iniciativa que refuerce la capacidad militar de la isla es vista como una amenaza directa a su integridad territorial y una violación a los acuerdos diplomáticos existentes.

Una escalada que impacta la estabilidad regional
El pronunciamiento del Ministerio de Defensa se produce en un contexto regional especialmente delicado. La victoria de Lai Ching-te en las últimas elecciones presidenciales taiwanesas fue interpretada por Beijing como una consolidación de las fuerzas independentistas, lo que ha llevado a China a intensificar su presencia militar en torno a la isla, incluyendo maniobras navales, sobrevuelos de cazas y simulacros de bloqueo.
En paralelo, la relación entre Estados Unidos y China atraviesa una fase de tensión estructural, que se extiende más allá del ámbito militar hacia el plano tecnológico, económico y diplomático. La política estadounidense de “ambigüedad estratégica” —que reconoce oficialmente a Beijing, pero mantiene fuertes lazos con Taipéi— ha sido cuestionada abiertamente por el gobierno de Xi Jinping, que ve en ella una amenaza a su soberanía.
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