Ucrania ha dado un paso determinante para modernizar su capacidad militar al confirmarse que será el próximo operador de los cazas Gripen de fabricación sueca tras la firma de un histórico contrato de compra inicial. Este acuerdo estratégico entre los gobiernos de Ucrania y Suecia, que cuenta con el respaldo del Reino Unido, establece la adquisición de 16 aeronaves del modelo Gripen E producidas por la empresa Saab.

La incorporación de estos avanzados sistemas de defensa aérea no solo responde a la necesidad inmediata de proteger el espacio soberano, sino que también marca el inicio de un ambicioso plan a largo plazo para renovar la flota de combate ucraniana con una meta final de alcanzar hasta 150 unidades de las versiones E y F con el paso de los años.
La importancia económica y técnica de este pacto se refleja en la magnitud de los recursos comprometidos por Estocolmo, ya que la donación de los primeros 16 aviones JAS 39 de las versiones C y D junto con su munición avanzada ha sido valuada en 22.200 millones de coronas suecas, un equivalente aproximado de 2.094 millones de dólares.

Al sumar otros componentes del 22.º paquete de apoyo militar, como sistemas de guerra electromagnética y apoyo a la capacidad de largo alcance, el valor total del paquete asciende a los 25.200 millones de coronas suecas, lo que representa cerca de 2.377 millones de dólares. Además, este esfuerzo logístico asegura que las fuerzas ucranianas cuenten con misiles de última generación como el Meteor de largo alcance, el AMRAAM y el IRIS-T, lo que garantiza una superioridad tecnológica frente a misiles de crucero y aviación enemiga.

En cuanto a los plazos de entrega y operatividad, se espera que las primeras unidades de los modelos Gripen C y D estén defendiendo el espacio aéreo ucraniano a principios de 2027. Por otro lado, la llegada de los nuevos sistemas Gripen E, fruto del contrato de compra, se estima que comience a concretarse antes del año 2030.

Mientras tanto, los programas de entrenamiento para pilotos y personal de mantenimiento están diseñados para iniciarse durante el presente año 2026, lo que permitirá una transición eficiente hacia estas plataformas resilientes diseñadas para operar en condiciones de alta exigencia. De este modo, la alianza entre ambas naciones no solo refuerza la defensa actual de Ucrania, sino que proyecta una estructura de seguridad colectiva para toda Europa basada en una cooperación industrial y política sin precedentes.
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