El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, respondió el lunes 21 de septiembre al llamado del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para poner un alto al fuego energético y confirmó que Kiev está dispuesta a discutir una tregua limitada sobre infraestructura energética, aunque condicionada a que Rusia detenga sus ataques contra instalaciones críticas ucranianas.

En este sentido, la propuesta fue planteada después de la conversación telefónica que ambos presidentes mantuvieron el domingo (20) y en la que acordaron reunirse en Nueva York, en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Zelenski había señalado que las conversaciones con Trump incluían medidas de desescalada y cuestiones vinculadas con la seguridad energética, alimentaria y la protección de la población.
En su declaración del lunes, el mandatario ucraniano sostuvo que el sector energético de Ucrania, la infraestructura crítica y sus exportaciones de alimentos deben dejar de ser objetivos de los ataques rusos. A cambio, Kiev estaría dispuesta a adoptar medidas de desescalada equivalentes.
El esquema de Zelenski condicionado a las negociaciones con Estados Unidos y la aceptación de Rusia
La propuesta, por lo tanto, no constituye un alto el fuego general ni una tregua ya acordada entre Rusia y Ucrania. Se trata de un esquema condicionado que busca limitar los ataques contra determinados objetivos estratégicos y que todavía depende de negociaciones con Estados Unidos y de la eventual aceptación de Moscú.

Dicho planteo de Zelenski coincide con una línea que Kiev había expuesto días antes. El 14 de septiembre, el presidente ucraniano afirmó que, si sus socios estadounidenses lograban garantizar que Rusia estuviera realmente dispuesta a detener la guerra, Ucrania adoptaría sus propias medidas de desescalada. En aquella declaración también incluyó la energía, las rutas de alimentos y la infraestructura crítica entre los asuntos que deberían formar parte de cualquier acuerdo para detener los ataques.
Preocupa el impacto de la guerra sobre el mercado internacional de combustibles
La presión de Estados Unidos se produce en paralelo a una creciente preocupación por el impacto de la guerra sobre el mercado internacional de combustibles. Trump había cuestionado los ataques ucranianos contra refinerías rusas y afirmó que Rusia había perdido parte del control sobre su industria de diésel debido a la guerra. También reclamó el final del conflicto y vinculó su pedido con el número de bajas y las consecuencias económicas internacionales.
Al mismo tiempo, la guerra continúa activa. Rusia y Ucrania mantuvieron ataques aéreos contra objetivos situados lejos del frente, mientras Kiev incrementó las operaciones con drones de largo alcance contra instalaciones energéticas rusas. AP informó que Rusia continuaba atacando distintas regiones ucranianas y que Ucrania había golpeado una importante refinería rusa.
Zelenski también defendió el papel de las capacidades ucranianas de largo alcance como un factor que, según su Gobierno, modificó la dinámica del conflicto. Su argumento es que la capacidad de atacar objetivos dentro de Rusia genera presión sobre Moscú y puede utilizarse como elemento de negociación.
Zelenski planea reunirse con Trump en el marco de la Asamblea General de la ONU
La cuestión central de las próximas conversaciones será, por tanto, determinar si ambos países pueden establecer un mecanismo verificable de reciprocidad. Rusia debería detener los ataques contra la infraestructura energética y crítica ucraniana, mientras Kiev limitaría sus operaciones contra instalaciones energéticas rusas.

El primer escenario para discutir ese mecanismo será Nueva York. Trump y Zelenski acordaron encontrarse durante la Asamblea General de la ONU, mientras Estados Unidos intenta convertir la cuestión energética en un punto concreto dentro de las negociaciones para reducir la intensidad de la guerra.













