Recientes reportes revelaron que la mitad de la flota gallega ya abandonó Malvinas tras el fracaso de la segunda temporada de calamar. El fracaso de la campaña obligó a los pesqueros a abandonar Malvinas y regresar a España o en su defecto, a capturar otras especies –en el caso de los buques que tienen autorización y licencia para ello–, como la merluza.

La pesca constituye uno de los principales pilares económicos de las Islas Malvinas, que funciona mediante una red de sociedades locales asociadas con grupos pesqueros españoles. De hecho, la industria pesquera de las islas mantiene una estrecha relación con Galicia desde hace años. En este sentido, Escenario Mundial señaló que en 2026, una flota de 16 grandes arrastreros vinculados a Galicia volvió a operar sobre el calamar patagónico, bajo permisos concedidos por la administración británica de las islas.
Los 16 arrastreros comenzaron a operar el 22 de febrero, cerrando el período con más de 42.000 toneladas de calamar patagónico. De este modo, Galicia funciona como uno de los principales centros de distribución, procesamiento y comercialización del calamar capturado en el Atlántico Sur, en aguas malvinenses. Ello explica, precisamente, la importancia de este vínculo estratégico y porque las empresas españolas sostienen su participación en el caladero del Atlántico Sur, pese a la significativa distancia geográfica entre Malvinas y Vigo.
Sin embargo, recientemente se registró el abandono del caladero por parte de la mitad de los arrastreros gallegos que operan en Malvinas, lo que se debe al fracaso de la temporada de calamar. De este modo, la mitad de la flota gallega ya navega de regreso, según revela el posicionamiento por GPS de los buques, hacia su base en Beiramar con reducidas capturas de calamar patagónico, que se encuentran por debajo, de hecho, de lo esperado y proyectado para esta segunda temporada.

Frente a este escenario, fue el gobierno de las islas el que decretó el cierre adelantado de la pesquería ante la escasa cantidad de calamar detectada en el caladero. Por lo que, ahora, la mitad de la flota gallega hace efectiva su salida anticipada, apenas habiendo podido rentabilizar su presencia y participación en la segunda temporada de calamar.
El abandono y la salida anticipada, como resultado del fracaso de la campaña, supone un significativo costo para las empresas y compañías pesqueras españolas, que asumen los gastos logísticos, de transporte y de personal por el despliegue que fracasó, a los que se suman los pagos de las licencias de pesca. Entre los buques que abandonan Malvinas y navegan rumbo a Beiramar se destacan embarcaciones pesqueras vinculadas al grupo Wofco, con participación en la sociedad Polar Fish, y al grupo Pereira –presente en Malvinas con “Argos Pereira”, “Argos Cíes” y “Argos Berbés”.
Otra parte de la flota permanece aún en las Islas Malvinas, según se dio a conocer, aunque sin poder capturar calamar patagónico. No obstante, algunos arrastreros gallegos aún desplegados disponen de licencias para capturar otras especies, como la merluza, y planean permanecer en Malvinas para incrementar las capturas y rentabilizar el despliegue de la campaña.

Diversos informes, de hecho, revelan que en los últimos años las capturas de merluza llegaron a aproximarse a las de calamar. La diferencia está, sin embargo, en su precio y valor de mercado, ya que el de la merluza resulta ser significativamente inferior al del calamar.
Sin embargo, de cara al fracaso de la segunda temporada de calamar, mitad de la flota gallega ya abandonó Malvinas, sin lograr los resultados deseados y proyectados. En este escenario, se dio a conocer que las autoridades de las islas ya estarían trabajando para mitigar los problemas registrados en esta segunda temporada y campaña de calamar, de cara al 2027, en estrecho contacto con la industria local.
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