Rusia volvió a lanzar una extensa oleada de ataques aéreos contra Ucrania durante la noche del 1 al 2 de septiembre, con Kiev entrando en el séptimo día consecutivo de bombardeos y la región de Odesa sufriendo nuevos daños sobre su infraestructura energética. El episodio combinó misiles balísticos y guiados con una amplia utilización de drones, en una campaña que en los últimos días incrementó la presión sobre las principales ciudades y servicios estratégicos del país.

Según la Fuerza Aérea de Ucrania, desde las 18:00 del 1 de septiembre Rusia empleó dos misiles balísticos Iskander-M lanzados desde Crimea ocupada, dos misiles guiados Kh-59/69 disparados desde el espacio aéreo sobre el mar Negro y 174 drones de distintos tipos. Entre estos últimos había aparatos Shahed, cerca de la mitad de ellos propulsados por motores a reacción, además de sistemas S8000 Banderol, Gerbera y drones señuelo Parodiya. Los principales ejes del ataque fueron las regiones de Kiev y Odesa.
Por su parte, la defensa aérea ucraniana afirmó haber derribado o neutralizado 141 objetivos hasta las 8:30 del miércoles: tres sistemas S8000 Banderol y 138 drones de distintos tipos. Sin embargo, la Fuerza Aérea informó que se registraron impactos de misiles y drones en 16 lugares y caída de restos en otros cuatro. También advirtió que la operación seguía en desarrollo y que todavía había drones rusos detectados en el espacio aéreo ucraniano.
Kiev, bajo presión por séptimo día consecutivo
En la capital, los ataques volvieron a afectar zonas residenciales y edificios civiles. Un dron impactó contra un edificio de seis plantas en el distrito de Shevchenkivskyi, provocando un incendio y una destrucción parcial de la estructura. También se registraron daños en una instalación médica y un incendio en las instalaciones de un establecimiento educativo en el distrito de Holosiivskyi.
Esta ofensiva sobre la capital se produce después de un ataque especialmente letal registrado el 1 de septiembre. Según Reuters, los bombardeos del martes dejaron 12 muertos en Kiev y su región, mientras que las autoridades ucranianas habían denunciado además daños en infraestructura ferroviaria. La sucesión de ataques generó interrupciones en el transporte de la ciudad.

La dimensión temporal resulta particularmente relevante si se tiene en cuenta que el ataque del 2 de septiembre no constituye un episodio aislado, sino la continuación de una campaña aérea sostenida sobre Kiev y sus alrededores. Reuters describió la estrategia rusa como el envío de grandes oleadas de drones, incluidos modelos de mayor velocidad propulsados por motores a reacción, que mantuvieron bajo presión a la capital durante varios días consecutivos.
Odesa vuelve a quedar en el centro de la ofensiva energética de Rusia
En paralelo, Odesa y su región enfrentaron una nueva ofensiva contra instalaciones energéticas. La empresa estatal Ukrenergo informó que el ataque nocturno dañó infraestructura del sistema eléctrico y calificó la situación de la región como la más crítica del país. Los trabajos de reparación comenzaron cuando las condiciones de seguridad lo permitieron, mientras también se registraron cortes de electricidad en Sumy, Járkiv, Chernígov y Jersón.
El nuevo episodio se produjo apenas dos días después del ataque contra la central térmica de Odesa perteneciente al grupo Naftogaz. La compañía informó que la ofensiva del 31 de agosto provocó daños en parte de los equipos principales y auxiliares de la planta. Según Sergii Fedorenko, director general interino de Naftogaz, la prioridad es evaluar el estado técnico de las instalaciones para determinar el alcance de las reparaciones necesarias.

Odesa es clave dentro de esta dinámica y no se limita al suministro energético. La ciudad es el principal puerto de Ucrania sobre el mar Negro y constituye un nodo estratégico para el comercio y las conexiones logísticas del país. En el ataque de la noche del 1 al 2 de septiembre también fueron afectados edificios residenciales e infraestructura urbana. Las autoridades ucranianas informaron de ocho heridos, incluido un menor, y daños en un edificio de 24 plantas, establecimientos educativos, oficinas y vehículos.
Ucrania enfrenta una campaña de desgaste antes del invierno
Esta presión sobre el sistema energético se vuelve un tema a considerar de cara al invierno. Los ataques contra centrales, redes y otros componentes de la infraestructura eléctrica pueden obligar a Ucrania a destinar recursos adicionales a reparaciones y generación de emergencia, al mismo tiempo que aumentan los riesgos de cortes para la población.
El propio presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, afirmó el 1 de septiembre que Rusia había modificado sus tácticas de ataque y que Moscú buscaba afectar el sistema energético y la infraestructura del país. Sus declaraciones se produjeron después de nuevos ataques contra Kiev y otras regiones, en un momento en que las autoridades ucranianas también advertían sobre la intensificación de las operaciones con drones.
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