El portaaviones estadounidense USS Abraham Lincoln llegó este miércoles al puerto tailandés de Laem Chabang después de pasar 286 días consecutivos en el mar, una marca que legisladores estadounidenses calificaron como un récord moderno para un portaaviones de la Armada de EE.UU. El buque, con cerca de 5.000 marineros e infantes de marina a bordo, completa así una de las extensiones operativas más exigentes de los últimos años, atravesada por las operaciones de combate contra Irán y por denuncias sobre el deterioro de las condiciones para su tripulación.

La Armada de EE.UU. confirmó que el grupo de ataque arribó a Tailandia el 2 de septiembre para una escala programada de descanso y recuperación. Junto al Abraham Lincoln llegaron otros elementos del Carrier Strike Group 3, mientras el destructor USS Frank E. Petersen Jr. y el crucero USS Robert Smalls realizaron escalas en puertos cercanos.
El Abraham Lincoln había partido de San Diego el 21 de noviembre de 2025 para un despliegue inicialmente orientado hacia el Indo-Pacífico. Sin embargo, la guerra con Irán alteró sus planes y llevó a Washington a mantener al portaaviones durante meses en Medio Oriente para participar tanto de operaciones de combate como del bloqueo naval estadounidense.
El resultado fue una permanencia extraordinariamente prolongada en el mar. Los despliegues de portaaviones estadounidenses suelen extenderse entre seis y nueve meses. El del Lincoln no solo superó ese período, sino que acumuló 286 jornadas consecutivas navegando antes de arribar finalmente a Tailandia.
Más de 200 días de operaciones y crecientes denuncias sobre la tripulación
El récord estuvo acompañado por crecientes advertencias sobre el costo humano de mantener durante tanto tiempo una fuerza de miles de personas sin una escala prolongada. Durante agosto, legisladores estadounidenses reclamaron explicaciones al Departamento de Defensa por informes sobre escasez de productos básicos, problemas de agua y plomería, dificultades en el sistema de correo y deterioro de la salud mental entre miembros de la tripulación.
El senador Richard Blumenthal, integrante del Comité de Servicios Armados, planteó además una discusión más amplia: si la Armada cuenta actualmente con suficientes portaaviones disponibles para sostener simultáneamente las exigencias operativas de Washington sin extender recurrentemente las misiones de sus tripulaciones. En una carta enviada al secretario de Defensa, Pete Hegseth, Blumenthal sostuvo que los problemas a bordo del Lincoln debían analizarse junto con la capacidad de la Armada para generar fuerzas de portaaviones de forma sostenible.

Posteriormente, un grupo más amplio de senadores volvió a reclamar información al Pentágono y mencionó reportes sobre agotamiento, faltantes de alimentos y agua y crisis de salud mental entre integrantes de la dotación. El Departamento de Defensa rechazó parte de las versiones sobre las condiciones existentes a bordo y Hegseth afirmó que algunos de esos informes habían sido tergiversados.
La duración del despliegue, sin embargo, no está en discusión. Escenario Mundial ya había informado a fines de agosto que Tailandia preparaba una escala específicamente orientada al descanso y recuperación del grupo de ataque después de más de 250 días continuos en el mar. La llegada de este miércoles permite colocar ahora la cifra definitiva: 286 días.
El George Washington tuvo que abandonar el Pacífico para relevar al Lincoln
El regreso del Abraham Lincoln fue posible después de que Estados Unidos movilizara otro de sus portaaviones para cubrir la presencia naval en Medio Oriente. El USS George Washington, normalmente desplegado desde Yokosuka, Japón, abandonó el Pacífico occidental durante agosto y navegó hacia Medio Oriente para sustituir al Lincoln.

El movimiento mostró que el desgaste generado por la guerra con Irán no quedó limitado a un solo buque. El despliegue del George Washington obligó a EE.UU. a retirar temporalmente una de sus principales plataformas aeronavales del Indo-Pacífico, precisamente la región que Washington identifica como su principal escenario de competencia estratégica frente a China.
Ahora el George Washington asumió las tareas que venía cumpliendo el Abraham Lincoln en Medio Oriente, mientras este último inicia la etapa final de su regreso hacia Estados Unidos. La rotación expone una de las consecuencias operativas más visibles de una guerra prolongada: mantener de forma sostenida un portaaviones en una región requiere disponer de otro buque, otro grupo aéreo y miles de efectivos capaces de reemplazarlo.
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