La Armada Argentina desplegó cuatro unidades navales en Puerto Williams para participar junto con Chile del ejercicio combinado Viekarén 2026, mientras ambos gobiernos atraviesan una nueva controversia diplomática por el Estrecho de Magallanes y el valor estratégico del extremo austral. El patrullero oceánico ARA “Contraalmirante Cordero”, la lancha rápida ARA “Indómita” y las patrulleras ARA “Clorinda” y ARA “Baradero” ya se encuentran en territorio chileno para operar en el Canal Beagle, mostrando que la cooperación militar bilateral continúa activa pese al cruce político entre Buenos Aires y Santiago.

La Armada Argentina confirmó este 26 de agosto la presencia de las cuatro unidades en Puerto Williams, donde las dotaciones desarrollan actividades destinadas a incrementar la interoperabilidad, coordinar procedimientos de búsqueda y rescate y fortalecer el control del tráfico marítimo en una de las zonas geopolíticamente más sensibles del Cono Sur.
Las Armadas siguen cooperando mientras Buenos Aires y Santiago discuten por Magallanes
La coincidencia temporal vuelve particularmente relevante a Viekarén.
Durante los últimos días, Argentina y Chile intercambiaron posiciones diplomáticas después de que el jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Argentina, brigadier general Gustavo Javier Valverde, se refiriera a “Magallanes, el sur y el Drake” al hablar sobre soberanía, presencia militar y el carácter bioceánico del extremo austral.
Chile respondió afirmando que su soberanía sobre el Estrecho de Magallanes es “indiscutible” y anunció el envío de una nota formal de protesta.

Al mismo tiempo, Argentina trasladó su lenguaje sobre soberanía austral hacia la Cuestión Malvinas, el Atlántico Sur y la Antártida, buscando separar esos intereses del límite ya acordado con Chile.
El Canal Beagle funciona hoy como espacio de cooperación después de haber sido escenario de una crisis militar
Ese elemento tiene especial peso por la historia de la relación bilateral.
Argentina y Chile estuvieron cerca de un enfrentamiento militar en 1978 por la disputa sobre las islas Picton, Nueva y Lennox y la delimitación marítima al sur del Canal Beagle.
El conflicto fue finalmente encauzado mediante la mediación papal y culminó con el Tratado de Paz y Amistad de 1984, que estableció la delimitación vigente y abrió un proceso mucho más amplio de construcción de confianza.
Viekarén forma parte de esa arquitectura.
El ejercicio comenzó a desarrollarse en 1999 y su denominación proviene de una palabra yagán vinculada con la idea de confianza. Desde entonces, ambas Armadas lo utilizan para entrenar sobre un escenario donde cualquier emergencia marítima real puede obligar a argentinos y chilenos a actuar conjuntamente.

Por eso las actividades se concentran en:
- búsqueda y rescate;
- salvamento marítimo;
- control del tráfico naval;
- asistencia a embarcaciones;
- respuesta frente a contaminación por hidrocarburos;
- comunicaciones y coordinación binacional.
La geografía convierte esa cooperación en una necesidad operativa. Ushuaia y Puerto Williams están separadas por el Canal Beagle y funcionan como los principales puntos navales argentino y chileno en un espacio compartido que conecta Tierra del Fuego con el Atlántico, el Pacífico y las rutas hacia la Antártida.
Magallanes, Beagle y Antártida forman parte de un mismo tablero austral
La controversia diplomática de esta semana también volvió a poner en discusión el creciente peso estratégico del extremo sur. El Estrecho de Magallanes, el Canal Beagle y el Pasaje de Drake constituyen tres de las principales conexiones marítimas entre el Atlántico y el Pacífico en el extremo austral.
A eso se suma la proyección hacia la Antártida.
Tanto Argentina como Chile consideran a sus ciudades australes piezas centrales de sus respectivas estrategias antárticas: Ushuaia para Buenos Aires y Punta Arenas/Puerto Williams para Santiago funcionan como plataformas logísticas para campañas científicas, militares y marítimas hacia el continente blanco.

La competencia internacional por infraestructura, puertos y capacidad logística en esa región está aumentando mientras otros actores, entre ellos Estados Unidos, Reino Unido y China, buscan fortalecer su propia presencia antártica.
En Chile, esa dimensión quedó nuevamente expuesta durante agosto con el despliegue de una Fuerza de Tarea Anfibia en Magallanes, integrada por componentes de la Escuadra, submarinos, Aviación Naval, Infantería de Marina y Fuerzas Especiales.
Argentina, por su parte, viene intentando reforzar el papel de Ushuaia y sus capacidades militares y logísticas en Tierra del Fuego, dentro de una estrategia vinculada con el Atlántico Sur, Malvinas y la Antártida.
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