Antes de que los nombres de Monte Longdon, Harriet, Dos Hermanas, Wireless Ridge y Tumbledown ordenaran la fase final de la guerra, hubo una zona de alturas, patrullas y movimientos que empezó a cerrar el mapa sobre Puerto Argentino. Monte Kent y Top Malo House forman parte de esa antesala: no siempre accesible, difícil de recorrer, pero clave para entender cómo se llegó a los combates finales de junio de 1982.

Durante la cobertura de Escenario Mundial en las Islas Malvinas, Monte Kent solo pudo ser ubicado desde la distancia. El acceso a esa zona no es simple y obliga a trabajar con referencias, caminos, mapas y lectura del terreno. Top Malo House, por su parte, fue reconstruido desde el mapa y desde el contexto histórico, sin acceso directo al punto. Esa limitación también forma parte de la experiencia de recorrer Malvinas: no todos los lugares pueden pisarse, pero muchos siguen ordenando la guerra desde el paisaje que los rodea.
La fecha permite volver sobre esa zona. El 4 de junio de 1982, una escuadrilla argentina integrada por cuatro M5 Dagger y tres Canberra bombardeó concentraciones británicas en Monte Kent. Al día siguiente, una sección de Canberra volvió a atacar tropas británicas en el mismo sector. El dato muestra que, en los primeros días de junio, Monte Kent seguía siendo un espacio operativo relevante dentro de la etapa previa a los combates finales por las alturas que defendían Puerto Argentino.


Monte Kent no debe leerse como un punto aislado. Forma parte de una zona de transición entre el desembarco británico en San Carlos, Darwin-Pradera del Ganso y la aproximación final hacia el sistema defensivo argentino. En ese espacio se cruzaron patrullas, comandos, movimientos aéreos, reconocimiento, fuego argentino y operaciones británicas que buscaban consolidar posiciones antes del choque final sobre los montes.
En ese contexto aparece la actividad de las Fuerzas Especiales argentinas. La Compañía de Comandos 602 fue formalizada el 21 de mayo y llegó a Malvinas el 27 de mayo en un C-130 Hércules. Al día siguiente se sumó el Escuadrón Alacrán de Gendarmería Nacional, integrado por efectivos preparados para operar en misiones de tipo comando. En los últimos días de mayo y primeros de junio, distintas patrullas argentinas se movieron por sectores de la Isla Soledad, buscando reconocer, hostigar o retrasar el avance británico.
Top Malo House fue uno de esos episodios. La patrulla del capitán José Vercesi pasó allí la noche del 30 de mayo, en medio del frío y la mala meteorología. En la mañana del 31 fue atacada por una fuerza británica. En el combate cayeron el teniente Ernesto Emilio Espinosa y el sargento Mateo Antonio Sbert. Su mención ayuda a entender qué tipo de guerra se desarrollaba en esa etapa: patrullas pequeñas, clima adverso, comunicaciones difíciles, movimientos en terreno abierto y contactos repentinos con el enemigo.


Lo que se pudo recorrer de manera más directa fueron sectores cercanos vinculados a restos de helicópteros argentinos. Allí aparecen marcas materiales de la guerra que todavía permanecen sobre el terreno: piezas metálicas, restos dispersos, señales de máquinas que formaron parte de las operaciones aéreas y terrestres de esos días. En una zona donde muchos puntos se reconstruyen con mapa, esos restos funcionan como una prueba física de que la guerra no fue solo una línea de avance, sino también logística, transporte, abastecimiento, evacuación y pérdidas argentinas.
Entre esas historias está la del helicóptero Puma en el que viajaban integrantes del Escuadrón Alacrán de Gendarmería Nacional, derribado el 30 de mayo cerca de Monte Kent. En ese hecho cayeron gendarmes que formaban parte del despliegue argentino en la zona.
También se identifican restos atribuidos a un CH-47 Chinook argentino destruido en tierra durante la guerra. El Chinook era una pieza clave para mover personal, carga y heridos en un terreno donde las distancias, el clima y la falta de caminos complicaban cualquier desplazamiento.



Por eso Monte Kent y Top Malo House deben leerse como una zona y no como una parada única. Allí se mezclan hechos distintos, pero conectados: bombardeos argentinos, patrullas de comandos, helicópteros dañados o destruidos, movimientos británicos, dificultad de acceso y terreno abierto. A 44 años, incluso cuando no todos los puntos pueden recorrerse directamente, el lugar sigue mostrando cómo la guerra se fue acercando a Puerto Argentino.
Esa lectura es importante para ordenar lo que vino después. Los combates por Monte Longdon, Harriet, Dos Hermanas, Wireless Ridge y Tumbledown no aparecieron de manera aislada. Fueron precedidos por días de movimientos, exploraciones, acciones especiales, ataques aéreos y presión sobre las posiciones argentinas.
A 44 años de la guerra, recorrer los alrededores de Monte Kent permite entender una parte de Malvinas. No es San Carlos, no es Darwin-Pradera del Ganso, no es todavía Longdon o Tumbledown. Es el terreno intermedio: el de las patrullas, los helicópteros, los comandos, los bombardeos y las señales que anuncian el cierre de la campaña terrestre sobre Puerto Argentino.
Te puede interesar: “No olviden las Islas ni olviden a los soldados que estuvieron”: Fernando Suárez y su regreso a las Islas Malvinas a 44 años de la guerra













