La petrolera británica Rockhopper Exploration informó que la Fase 1 del proyecto petrolero Sea Lion, ubicado al norte de las Islas Malvinas, ya fue sancionada y que el primer petróleo está previsto para el primer trimestre de 2028. La compañía incluyó el dato dentro de sus resultados auditados correspondientes al año cerrado el 31 de diciembre de 2025, en los que presentó al desarrollo como el principal hito operativo y financiero de la firma.

De acuerdo con la empresa, Sea Lion Phase 1 fue sancionado, Rockhopper se encuentra financiada para esa etapa y el objetivo de producción inicial se mantiene para el primer trimestre de 2028. La firma también informó que cuenta con 110 millones de barriles de reservas 2P netas y 211 millones de barriles de recursos 2C netos vinculados a su participación en el proyecto.
El desarrollo de Sea Lion representa uno de los movimientos más relevantes de los últimos años en torno a la explotación de hidrocarburos en aguas próximas a Malvinas. El proyecto se encuentra en la Cuenca Norte de Malvinas, en un área offshore ubicada al norte del archipiélago, y es operado por Navitas Petroleum, que posee una participación mayoritaria del 65%. Rockhopper conserva el 35% restante.
La novedad central es que el proyecto dejó de estar en una instancia de expectativa para ingresar en una fase de desarrollo más concreta. Rockhopper indicó que la Fase 1 del campo Sea Lion fue sancionada tras la Decisión Final de Inversión, conocida como FID, adoptada en diciembre de 2025. Ese paso habilita el avance hacia la ejecución del proyecto, sujeto al cronograma industrial, logístico y financiero previsto por las empresas.
En términos de financiamiento, Rockhopper informó que el paquete de deuda ya se encuentra estructurado. El desarrollo cuenta con 1.000 millones de dólares de deuda senior, de los cuales 350 millones de dólares corresponden a deuda de Rockhopper. A eso se suman ampliaciones de capital destinadas a financiar su participación en la Fase 1, incluyendo colocaciones por 142 millones de dólares y una oferta abierta sobresuscripta por otros 9,2 millones de dólares.
La compañía también señaló que existen contratos comerciales clave ya establecidos para el proyecto, incluyendo el contrato de la unidad flotante de producción, almacenamiento y descarga, conocida como FPSO, el contrato de plataforma de perforación y servicios de perforación y completación. Además, informó que el buque FPSO fue notificado para su desconexión en el Reino Unido y que abandonó su ubicación productiva anterior antes de iniciar trabajos de reacondicionamiento para ser desplegado en Sea Lion.
Otro dato relevante es que los trabajos sobre el FPSO de la Fase 1 fueron trasladados desde Medio Oriente hacia Asia. Aun con ese cambio logístico, Rockhopper sostuvo que el objetivo de primer petróleo permanece en el primer trimestre de 2028. En paralelo, la sociedad del proyecto evalúa la posibilidad de acelerar fases posteriores de desarrollo y firmó un memorando de entendimiento para un segundo FPSO de mayor tamaño, con capacidad aproximada de producción de 125.000 barriles diarios.
Desde la perspectiva de Navitas Petroleum, Sea Lion ya figura como un proyecto “en desarrollo”. La compañía operadora describe el campo como un descubrimiento significativo ubicado aproximadamente a 220 kilómetros al norte de las Islas Malvinas, dentro de las licencias de producción PL032 y PL004b. Según esa información, el proyecto comenzaría con 11 pozos submarinos conectados a un FPSO redeployado, mientras que una segunda fase llegaría aproximadamente tres años después del primer petróleo, con otros 12 pozos submarinos.

La administración británica de las islas también había tomado nota de la Decisión Final de Inversión de Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration para el programa de desarrollo del área norte de Sea Lion. En diciembre de 2025, las autoridades isleñas informaron que el Consejo Ejecutivo había aprobado previamente reportes y cuestiones regulatorias vinculadas al programa, incluyendo aspectos fiscales, metodología de valuación petrolera, garantías para inversores, acceso a tierras y el programa de desarrollo y producción de las fases 1 y 2.
Para Rockhopper, el avance tiene un peso particular. La empresa descubrió Sea Lion en 2010 y, desde entonces, el proyecto atravesó años de demoras, cambios de socios, dificultades de financiamiento y reconfiguraciones operativas. La sanción de la Fase 1 y el financiamiento asociado representan, por lo tanto, el paso más concreto hacia la explotación comercial del campo desde su descubrimiento.
El CEO de Rockhopper, Sam Moody, calificó el período como “transformador” para la compañía, al señalar que Sea Lion pasó a una fase de desarrollo pleno luego de su financiamiento y sanción a fines de 2025. La empresa también remarcó que continuará trabajando con Navitas, no solo para avanzar hacia el primer petróleo en 2028, sino también para evaluar oportunidades de acelerar el desarrollo de recursos ya descubiertos y el potencial exploratorio restante de la cuenca.
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