Jordania llega al Mundial 2026 con una de las historias más grandes del torneo, que incluye el debut en la competición y un pasado en una región convulsionante como lo es Medio Oriente, y ser vecino de Israel. Será el rival de Argentina en el Grupo J, junto a Austria y Argelia, y no es el favorito. Para un estado sin tradición mundialista, la clasificación no fue solo un logro deportivo, fue un antes y un después para un país inmerso en una geografía azotada por las guerras, refugiados y una fragilidad permanente.

La selección jordana consiguió el pasaje al Mundial en su undécimo intento. Su clasificación quedó sellada tras el triunfo 2-0 de Corea del Sur sobre Irak, resultado que confirmó que Jordania ya no podía ser alcanzada en su grupo. Antes, los Nashama habían hecho su parte con su victoria 3-0 ante Omán.
En el Mundial, Jordania compartirá grupo con países con experiencia en mundiales, y ante el último campéon. Para los argentinos, el dato no es menor. Será un rival debutante, con menor roce internacional, pero con una carga emocional enorme. En un torneo de 48 selecciones, Jordania llega con el objetivo de competir, ganar experiencia y hacer historia.
El equipo es dirigido por Jamal Sellami, entrandor marroquí que asumió en 2024 después del subcampeonato jordano en la Copa Asiática. Su gran figura es Mousa Al-Tamari, extremo del Rennes de Francia y capitan del seleccionado, conocido por algunos hinchas como “el Messi jordano”. También aparecen nombres como el de Ibrahim Sabra, delantero joven con proyección europea, como una de las apuestas a futuro.
Pero en Escenario Mundial vamos más allá del fútbol: analizamos también los principales puntos de la política, la historia y el luga rque ocupa cada país en el tablero internacional.
La política y la historia de Jordania
Jordania es una monarquía constitucional parlamentaria, gobernada por la dinastía hachemita. El rey Abdalá II, en el poder desde 1999, concentra un rol central en la vida política, mientras el país conserva instituciones parlamentarias y un sistema de gobierno que combina estabilidad, autoridad monárquica y márgenes limitados de apertura política.
Su ubicación explica buena parte de su importancia e historia. Jordania está en el corazón de Medio Oriente, limita con Siria, Irak, Arabia Saudita, Israel y Cisjordania. Es un país con escasos recursos naturales, sin gran peso energético y con una mínima salida al Mar Rojo por Aqaba, pero con una enorme relevancia estratégica por estar ubicado entre varios de los conflictos más sensibles de la región.

Históricamente, el reino funcionó como una especie de Estado bisagrra. Fue parte del mapa posotomano administrado por Gran Bretaña, se consolidó como Reino Hachemita de Jordania y quedó marcado por la cuestión Palestina, al anexar Cisjordania y Jerusalén en 1950.
En 1967 perdió esos territorios frente Israel, y en 1988 renunció a sus reclamos sobre Cisjordania en favor de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). En 1994, firmó la paz con Israel, una decisión que lo convirtió en uno de los actores árabes más importantes para la diplomacia regional.
Cuáles son los aliados en política exterior de Jordania
Sus principales aliados en política exterior son Estados Unidos, parte de la Unión Europea y varias monarquías en el Golfo. Washington es su socio estratégico clave en seguridad, asistencia militar y cooperación regiona. Al mismo tiempo, Jordania mantiene una relación delicada con Israel por el tratado de paz, pero la guerra en Gaza y la cuestión palestina tensan de forma constante ese vínculo frente a su propia opinión pública.
La otra cara de Jordania: pobreza, refugiados y libertad de prensa
Los principales problemas domésticos combinan economía, demografía y presión humanitaria. Jordania enfrenta bajo crecimiento, alto desempleo, escasez extrema de agua y demandas recurrentes de reformas económicas, políticas y administrativas.

El país también carga con una de las mayores poblaciones refugiadas per cápita del mundo, especialmente sirios, lo que presiona servicios públicos como salud, educación y vivienda. El Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) señala que Jordania tiene 11,6 millones de habitantes, un 16% de poblaciión bajo la línea de pobreza y desafíos centrales vinculados a movimiento poblacional, sequías, inundaciones repentinas y escasez hídrica.
La estabilidad jordana, muchas veces presentada como su mayor fortaleza, también tiene límites. Organizaciones como Reporteros Sin Fronteras advierten que la prensa del país opera con baja independencia, autocensura y restricciones legales, especialmente desde la ley de ciberdelincuencia aprobada en 2023, que endureció el control sobre los medios digitales y los discursos en línea.
Por eso, Jordania llega al Mundial como algo más que un debutante futbolístico. Es una selección que juega su primera Copa del Mundo y, al mismo tiempo, representa a un país acostumbrado a moverse entre equilibrios imposibles. Desde la paz con Israel, la solidaridad con Palestina, la alianza con Estados Unidos, presión de los refugiados, falta de agua y un vecinadairo marcado por la guerra.
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