Ucrania atacó por tercera vez en tres semanas una refinería de la empresa estatal de hidrocarburos de Rusia, Rosneft, situada en la ciudad de Tuapsé, en la costa del mar Negro.

Las operaciones en esta instalación ya se habían detenido el pasado 16 y 20 de abril por respectivos bombardeos con drones ucranianos, una de las estrategias con las que Kiev busca dañar la recaudación rusa a partir del petróleo, con la que el Kremlin de Vladimir Putin financia el esfuerzo bélico que ya lleva más de cuatro años en las puertas de Europa.
Ucrania ataca una refinería de Rusia por tercera vez en tres semanas y complica las exportaciones de petróleo en el mar Negro
El comandante de las Fuerzas de Sistemas no Tripulados de Ucrania, Robert Brovdi, confirmó que la operación de este 28 de abril sobre la refinería de Tuapsé se llevó adelante con una intervención conjunta de las Fuerzas de Operaciones Especiales y la inteligencia militar del HUR (Dirección Principal de Inteligencia).
Las imágenes tomadas por residentes mostraron un gran incendio en la planta, una de las 10 más grandes de todo el país euroasiático. El Servicio de Emergencia del krai de Krasnodar, territorio federal al que pertenece la ciudad portuaria, reportaron que un incendio estalló en la refinería luego de lo que fue descripto como “caída de escombros de drones”.
La repetición de ataques sobre Tuapsé detuvo también las vidas de las casi 60 mil personas que habitan esta ciudad. El 20 de abril, las playas de la ciudad se vieron cerradas por un derrame de crudo producto de los ataques, en los que la empresa estatal sostiene murieron tres operarios. Videos compartidos por vecinos a través de las redes sociales mostraban una larga columna de humo emitida desde la refinería. También se reportó lluvia ácida que dejó una película oleosa sobre las superficies tras los bombardeos.

La ciudad está situada a aproximadamente 500 kilómetros del territorio controlado por Ucrania en Zaporizhia, por lo que continúa exhibiendo la capacidad ucraniana de golpear lejos de su frontera con Rusia, en movimientos que buscan truncar las exportaciones petroleras de Moscú en un momento donde la quita de sanciones norteamericanas a su crudo favorece las operaciones que acaban financiando la guerra en el este de Europa.
El pasado 20 de abril, 24 tanques de almacenamiento de combustibles en el puerto de la ciudad fueron destruidos y otros cuatro dañados, de acuerdo al Estado Mayor Conjunto de Ucrania. El 16 de abril, una sucesión de ataques con drones generó incendios que no pudieron ser contenidos y causaron la primera interrupción del servicio en las últimas semanas.
El rango de los ataques ucranianos se expande, como Escenario Mundial contó el pasado 10 de abril, cuando fue reportado que las fuerzas ucranianas atacaron durante la madrugada dos plataformas de perforación rusas en el norte del mar Caspio. Según informó el Estado Mayor de Ucrania, los objetivos fueron las plataformas estacionarias resistentes al hielo ubicadas en los yacimientos V. Graifer y Yuri Korchagin, a casi 1.000 kilómetros de la línea del frente. El ataque reflejó una creciente capacidad de Kiev para golpear activos estratégicos en profundidad dentro del territorio bajo control ruso.
El mismo 16 de abril en que se detuvieron las operaciones en Tuapsé, las Fuerzas Armadas de Ucrania reportaron el mayor bombardeo de Rusia en lo que va del año, con un saldo 16 muertos y decenas de heridos. La cantidad de víctimas reportadas en los ataques simultáneos sobre Dnipro, Járkov, Odessa y Kiev aumentaron respecto a los últimos bombardeos sobre el país invadido, que se habían centrado en destruir su infraestructura civil y energética generando más caos que muertes. Pero ambos objetivos se combinaron en los ataques sobre una de las últimas ciudades portuarias de Ucrania, Odessa, donde nueve personas fueron reportadas fallecidas y 23 heridas.

La crónica de eventos muestra el estado actual de un conflicto donde el daño sobre las sociedades y sus economías se utiliza como elemento de presión en las conversaciones de paz. Sin embargo, el estado actual de las negociaciones se halla estancado alrededor del trazado de la frontera a partir del frente de batalla, con Ucrania manifestando su voluntad de fijar la traza con la ocupación presente o avanzar hacia una zona desmilitarizada entre ambos países, mientras Rusia exige la totalidad del Donetsk, la zona oriental de Ucrania donde el conflicto empezó en 2014 como una guerra civil entre facciones prorrusas y las leales a Kiev.
Te puede interesar: La Unión Europea advierte a Ucrania: para unirse el bloque deberá aceptar la perdida de parte de su territorio a manos de Rusia













