Las fuerzas ucranianas atacaron durante la madrugada del 10 de abril dos plataformas de perforación rusas en el norte del mar Caspio, en una operación que marca una nueva expansión geográfica de la guerra y apunta directamente a la infraestructura energética de Moscú.

Según informó el Estado Mayor de Ucrania, los objetivos fueron las plataformas estacionarias resistentes al hielo ubicadas en los yacimientos V. Graifer y Yuri Korchagin, a casi 1.000 kilómetros de la línea del frente. De confirmarse, el ataque reflejaría una creciente capacidad de Kiev para golpear activos estratégicos en profundidad dentro del territorio bajo control ruso.
El gobierno ucraniano aseguró que estas instalaciones “funcionan como un vínculo clave en el suministro de combustible y lubricantes al ejército ruso”. Sin embargo, la información no pudo ser verificada de forma independiente y no se difundieron detalles sobre el método utilizado ni sobre los daños causados.

Además, drones ucranianos impactaron el portador de misiles de crucero Kalibr —el crucero “Almirante Makarov”. Créditos: Ministerio de Defensa de Ucrania.
Qué se sabe del ataque
Las plataformas atacadas forman parte de la infraestructura energética offshore rusa en el mar Caspio, una zona de relevancia estratégica tanto por sus reservas de hidrocarburos como por su relativa lejanía del teatro principal de operaciones en Ucrania. El hecho de que los objetivos se encuentren a cientos de kilómetros del frente sugiere el uso de capacidades de largo alcance, posiblemente drones o sistemas no tripulados avanzados, aunque Kiev no brindó precisiones al respecto.
La operación se produce apenas un día después de otro ataque ucraniano, el 9 de abril, contra una estación de bombeo de petróleo en la región rusa de Krasnodar, lo que evidencia una campaña sostenida contra nodos críticos del sector energético.
Una campaña sistemática contra la energía rusa
Desde comienzos de 2026, Ucrania ha intensificado los ataques contra infraestructura petrolera y logística dentro de Rusia y en territorios ocupados. En enero, fuerzas ucranianas ya habían golpeado tres plataformas de perforación pertenecientes a la empresa Lukoil, una de las mayores productoras de petróleo del país.
Ahora bien, el posible ataque en el mar Caspio introduce un nuevo elemento en el conflicto que vislumbra la extensión de las operaciones hacia áreas consideradas hasta ahora relativamente seguras para Rusia. Además del impacto económico, este tipo de acciones podría obligar a Moscú a redistribuir recursos para proteger infraestructura crítica en zonas alejadas del frente, aumentando los costos de defensa y complejizando su esquema logístico.
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