La compañía estadounidense Lockheed Martin encabeza las discusiones para modernizar decenas de cazas F-16 en servicio y evaluar la adquisición de la versión avanzada Block 70/72 Viper destinada a la Fuerza Aérea de Ucrania. El encuentro oficial se celebró el pasado 29 de septiembre de 2026 entre el comandante de la aviación militar ucraniana, teniente general Anatolii Kryvonozhko, y una delegación técnica del fabricante norteamericano liderada por Conor McGuire, responsable de desarrollo de capacidades del programa F-16 dentro del Integrated Fighter Group de la compañía.
Durante la reunión, la cúpula militar expuso la necesidad de elevar el nivel técnico del material aéreo disponible para sostener la defensa del espacio aéreo. El propio teniente general Kryvonozhko destacó ante los representantes de la firma constructora que sus pilotos se encuentran utilizando las aeronaves disponibles de la manera más eficaz posible dentro de inventarios de munición limitados.
Según el balance cuantitativo de combate presentado ante la delegación técnica, las tripulaciones de F-16 han neutralizado más de 3.150 objetivos aéreos enemigos. Dentro de este recuento oficial se detalló la destrucción en vuelo de 666 misiles de crucero, la neutralización de aproximadamente 2.500 vehículos aéreos no tripulados de diversos modelos y la ejecución de más de 650 ataques tácticos contra posiciones e infraestructura terrestre rusa.
La mesa de trabajo abordó dos líneas de acción complementarias dirigidas a consolidar el vector aéreo. Por un lado, se analizó la actualización de sistemas de aviónica, radares y capacidades de guerra electrónica para las decenas de cazas F-16AM/BM maduros transferidos por los países europeos. Por el otro, se abrió la negociación para la eventual incorporación de aeronaves de nueva construcción en el estándar Block 70/72 Viper, plataforma dotada con radares AESA APG-83 y arquitecturas de supervivencia de última generación.
La crisis en talleres y el desgaste de armamento
La urgencia por modernizar la flota disponible y adquirir plataformas de estándar superior responde a severos estrangulamientos logísticos en la trastienda europea. Tal como informó Escenario Mundial el pasado 1 de octubre de 2026 a partir de revelaciones del periódico The Wall Street Journal, cerca del 50% de la flota ucraniana de F-16 ha llegado a permanecer inmovilizada debido a demoras de hasta 40 semanas en revisiones de depósito.
Para gestionar las tareas de sostenimiento, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos adjudicó un contrato de 235,5 millones de dólares a la firma belga Sabena Aerospace Engineering. Sin embargo, las inspecciones periódicas de fase que habitualmente demandan entre 2 y 6 semanas sufrieron retrasos prolongados en instalaciones europeas por la falta de repuestos originales para cazas de primeras versiones.
En respuesta a este cuello de botella, y según reportó Escenario Mundial el 9 de octubre de 2026, el ministro de Defensa de Bélgica, Theo Francken, anunció que Sabena Engineering planea incrementar su volumen de trabajo para elevar la capacidad de procesamiento de cuatro a seis F-16 por mes. En esa misma ocasión, las autoridades belgas confirmaron la intención de transferir tres cazas adicionales equipados con sistemas franceses de alerta de radiación, a la espera de la autorización formal de París para concretar el traspaso.
A la crisis de taller se suma un agudo desgaste en los arsenales de armamento guiado occidental. El consumo intensivo de misiles aire-aire AIM-9 Sidewinder y AIM-120 AMRAAM —empleados simultáneamente por los cazas F-16 y los sistemas antiaéreos terrestres NASAMS— obligó a las tripulaciones a racionar proyectiles y recurrir al combate cercano mediante el cañón interno M61 Vulcan de 20 mm para abatir drones kamikaze Geran y Shahed a corta distancia.
La transición hacia los estándares de la OTAN
A pesar de las fricciones logísticas, la aviación de caza alcanzó un punto de inflexión estratégico que marca el cambio de época en el teatro operativo. Según informó Escenario Mundial el pasado 13 de octubre de 2026, la suma operativa de los cazas de origen occidental F-16 y Mirage 2000 superó por primera vez en número activo a las plataformas de herencia soviética MiG-29 y Su-27.
Esta reconfiguración está articulada a través de la Coalición de Capacidades de la Fuerza Aérea, alianza integrada por 14 países dentro del formato Ramstein y coliderada por Estados Unidos, Dinamarca y Países Bajos. En el marco de esta cooperación multilateral se ha coordinado la entrega de simuladores de vuelo móviles de F-16 en 2026, la incorporación de aviones de entrenamiento L-39 y Alto NG provistos por Chequia, y el despliegue del avión de alerta temprana y control ASC 890 cedido por Suecia para constituir un sistema de combate centrado en red.
Asimismo, la hoja de ruta de largo plazo orientada a reemplazar de forma definitiva el material de diseño soviético contempla la donación de 16 cazas JAS 39 Gripen C/D por parte de Suecia, junto con la firma de un acuerdo para la adquisición de 16 cazas JAS 39 Gripen E previstos para entrar en servicio hacia 2029.
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