Un ataque de Ucrania contra la base naval y el puerto comercial de Novorossiysk habría reducido temporalmente en un 40% la flota de superficie de la Flota de Rusia del Mar Negro capaz de lanzar misiles de crucero Kalibr contra objetivos terrestres. La evaluación fue difundida el jueves 8 de octubre por la Inteligencia de Defensa del Reino Unido, que considera probable que dos buques alcanzados durante la operación del 8 y 9 de septiembre de 2026 hayan sufrido daños suficientes para impedirles participar en nuevos lanzamientos.

Según el informe británico, Ucrania ejecutó dos ataques de gran escala con sistemas aéreos no tripulados contra las instalaciones navales y comerciales de Novorossiysk durante los dos meses anteriores. La operación de septiembre habría alcanzado una fragata de la clase Grigorovich y un segundo buque identificado en el comunicado como Sviyazhsk. La evaluación sostiene que ambos quedarían temporalmente fuera de la capacidad de efectuar ataques con misiles Kalibr, aunque no establece un plazo preciso para su recuperación.
“Es probable que ambos buques hayan sufrido daños suficientes como para impedirles participar en lanzamientos de misiles de crucero de ataque terrestre KALIBR (LACM) contra Ucrania, probablemente a corto y medio plazo. Este único ataque ha mermado significativamente la capacidad de ataque con LACM de la Flota del Mar Negro, que representa el 40 % de la flota de superficie con capacidad KALIBR“, afirma el documento. El
El valor de los buques alcanzados para Rusia
Este porcentaje señalado por el Ministerio de Defensa británico refleja una limitación importante ya que dos embarcaciones dañadas representarían dos quintas partes de los buques de superficie rusos con capacidad para emplear ese armamento en el Mar Negro.
Las fragatas del proyecto 11356R, conocidas como clase Admiral Grigorovich, constituyen una de las principales plataformas de combate de superficie de la Flota del Mar Negro. Están equipadas con sistemas de lanzamiento vertical que permiten emplear misiles Kalibr, utilizados por Rusia para atacar objetivos en territorio ucraniano. La pérdida temporal de disponibilidad de una unidad de esta clase afecta tanto a la cantidad de misiles que pueden lanzarse desde el mar como a la flexibilidad con la que la Armada de Rusia puede organizar sus operaciones.
Por otra parte, la inteligencia británica menciona una fragata de la clase Grigorovich y un buque denominado Sviyazhsk, mientras que otros reportes sobre las imágenes satelitales posteriores al ataque también describieron daños en la fragata Admiral Essen y en una corbeta lanzamisiles de la clase Buyan-M. Ambos tipos de embarcaciones pueden transportar misiles Kalibr.
Novorossiysk, el refugio que dejó de ser seguro
Este ataque también se inscribe en una campaña ucraniana destinada a reducir la libertad de acción de la Armada rusa en el Mar Negro. Durante 2023 y 2024, los ataques contra instalaciones y buques rusos en Sebastopol, en la península de Crimea, impulsaron el desplazamiento de parte de la flota hacia Novorossiysk, en la región rusa de Krasnodar. El puerto, situado más al este, se convirtió en un punto central para las unidades que buscaban operar a mayor distancia de los ataques ucranianos.

Además, drones ucranianos impactaron el portador de misiles de crucero Kalibr —el crucero “Almirante Makarov”. Créditos: Ministerio de Defensa de Ucrania.
Sin embargo, el traslado no eliminó la amenaza. La operación de septiembre volvió a demostrar que Ucrania puede alcanzar instalaciones navales rusas alejadas de la línea de frente y afectar plataformas utilizadas para lanzar ataques de largo alcance. En el caso de los Kalibr, el impacto no se limita al daño físico de los buques, ya que la reducción de las plataformas disponibles obliga a Rusia a reorganizar sus medios de lanzamiento y a depender más de las unidades que continúan operativas.
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