En las últimas horas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desestimó y restó importancia al arsenal nuclear de Corea del Norte y destacó su amistad con Kim Jong-un, líder supremo del país. El presidente estadounidense fue consultado por el programa nuclear iraní, especialmente, por qué Teherán no está autorizado a desarrollar armas nucleares y es presionado por Washington –quien, de hecho, mantiene una guerra por ello contra el país en Medio Oriente–, cuando Corea del Norte posee un significativo arsenal nuclear y, de hecho, continúa desarrollando y expandiendo su polémico y cuestionado programa nuclear.

En este contexto, Trump fue tajante con su respuesta. El presidente estadounidense culpó a su predecesor, Joe Biden, por no dar seguimiento al asunto. De hecho, Trump sostuvo que el desarrollo del plan nuclear norcoreano se produjo como resultado de las administraciones precedentes, haciendo especial referencia a Joe Biden que gobernó EE.UU. entre 2021 y 2025, y permitió el desarrollo del programa norcoreano. “Podrían haberlo detenido” sostuvo, incluso, Trump, quien agregó que Pyongyang tiene una significativa capacidad nuclear.
Corea del Norte ha realizado diversas y múltiples pruebas de bombas nucleares –al menos, se estima que, en seis ocasiones– y ha demostrado su capacidad para lanzar las mismas, mediante sistemas de misiles de largo alcance. No obstante, la polémica llegó luego cuando Trump afirmó que el programa nuclear norcoreano no es un problema, ya que él y Kim son buenos amigos. “Mientras yo esté cerca, él va a estar bien. ¿Sabes por qué? Porque me respeta y le caigo bien” sostuvo Trump.
El presidente estadounidense sostuvo que él es la única persona en todo el mundo que le agrada a Kim Jong-un, destacando el cordial vínculo que mantiene con su par norcoreano. “Resulta que es amigo mío. Kim Jong-un es amigo mío. Le gusta Trump” afirmó el presidente de Estados Unidos, en las últimas horas. En este sentido, Trump explicó que a Kim Jong-un no le agradan muchas personas y llegó a afirmar que él es la única persona en el mundo que le agrada al líder norcoreano, cuyo sentimiento es compartido por Trump.

La estrategia de Trump
En este sentido, según ha estado sosteniendo el presidente estadounidense, Trump y Kim Jong-un podrían celebrar una cumbre antes de que finalice el 2026, a pesar de que no hay nada confirmado oficial y públicamente, por el momento. Diversas fuentes sostienen que Trump buscaría reunirse con Kim, tras su viaje a China para la cumbre de la APEC (Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico), proyectada para noviembre de 2026.
En el último tiempo, Trump ha estado buscando acercarse a Kim Jong-un, aplicando una estrategia de pragmatismo político. De hecho, cabe recordar que, como informó Escenario Mundial, el presidente de EE.UU. redujo significativamente el despliegue de Ulchi Freedom Shield, el ejercicio conjunto que realizó con Corea del Sur, calificando al mismo como un acto hostil contra Corea del Norte y sorprendiendo así a sus aliados occidentales, incluyendo a la propia Corea del Sur, mientras buscaba reabrir el diálogo con Kim Jong-un. Sin embargo, luego las Fuerzas Armadas de EE.UU. realizaron ejercicios contra misiles nucleares norcoreanos, junto a Japón y Corea del Sur, pese al acercamiento de Trump a Kim Jong-un, como precisó Escenario Mundial.
Las críticas por las declaraciones y halagos de Trump hacia el líder norcoreano no tardaron en llegar. A estas críticas, además, se le suman cuestionamientos por haberle restado importancia al programa nuclear de Corea del Norte y la amenaza nuclear que Pyongyang representa para Washington y el mundo entero.

Pese a sus encuentros bilaterales y sus declaraciones de halago hacia Corea del Norte, los críticos señalan que Trump no ha logrado obtener ni una sola concesión significativa por parte de Corea del Norte, desde que ha adoptado esta postura pragmática de acercamiento. Mientras que, en paralelo, Pyongyang continúa desarrollando un arsenal nuclear sin precedentes, capaz de alcanzar y llegar a EE.UU. Sin embargo, el Pentágono parece priorizar la destrucción del programa nuclear iraní, enfrentándose a Teherán en Medio Oriente, mientras Trump le resta importancia al desarrollo nuclear norcoreano, producto de la buena relación entre los líderes de ambos países.
Mientras tanto Corea del Norte sigue ampliando su arsenal nuclear
Hace aproximadamente un mes atrás, Corea del Norte ha rechazado expresamente la propuesta de desescalada diplomática de Donald Trump y aseguró que continuará con la expansión y ampliación de su arsenal nuclear. Desde Pyongyang, conciben al armamento nuclear como la única garantía absoluta que tiene el país para salvaguardar y garantizar su soberanía frente a las presiones externas.
De hecho, pese a que Trump redujo a la mitad los ejercicios militares conjuntos con Corea del Sur en el mes de agosto, la insistencia constante de Washington en lograr el desarme nuclear completo de Corea del Norte paraliza y dificulta el acercamiento entre ambas naciones. Mientras Trump intenta acercarse, Kim Jong-un continua desarrollando y ampliando el programa nuclear de Corea del Norte, ante las amenazas y presiones externas.

Para Corea del Norte, la ampliación de sus capacidades atómicas y nucleares no es negociable, ya que es la única vía y garantía que concibe el país para garantizar su seguridad nacional y la paz regional. No obstante, en las últimas horas, el presidente Donald Trump desestimó y restó importancia al polémico y cuestionado programa nuclear de Corea del Norte, argumentando e invocando una supuesta cordialidad con Kim Jong-un, producto de su estrecho vínculo y amistad, y asegurando que mientras él esté en el poder de Estados Unidos, el líder norcoreano estará bien y no hará nada.
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