El ministro de Defensa de Chile, Fernando Barros Tocornal, respaldó la reactivación de una ruta comercial entre Punta Arenas y las Islas Malvinas y afirmó que Reino Unido “ejerce soberanía” sobre el archipiélago como una situación de hecho, aunque ratificó al mismo tiempo el apoyo chileno al reclamo argentino.

Las declaraciones fueron realizadas en una entrevista con Radio Polar de Magallanes, donde el funcionario fue consultado por el avance del nuevo corredor marítimo que busca volver a conectar Punta Arenas con las islas. “Chile ha señalado que apoya la pretensión argentina de su reclamo de soberanía sobre las Malvinas o Falkland, pero hay una situación de hecho”, sostuvo Barros. Luego agregó que Reino Unido, al que definió como un “país amigo”, lleva “200 años” ejerciendo soberanía sobre las islas y planteó que cualquier salida al conflicto debe darse por la vía pacífica y respetando el derecho internacional.
El ministro también respaldó de manera explícita la actividad comercial entre Magallanes y las islas. “Chile y la comunidad magallánica tienen el derecho de ejercer el comercio, de ejercer todas las actividades que permitan las leyes”, señaló, antes de agregar que no veía inconvenientes en que esas operaciones se desarrollen.
La posición adquiere relevancia porque aparece apenas semanas después de que los presidentes José Antonio Kast y Javier Milei firmaran una declaración conjunta en la que Chile reiteró su apoyo a los “legítimos derechos de soberanía de la República Argentina” sobre Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.
Chile respalda el comercio con las islas
La discusión gira alrededor de la recuperación de una conexión marítima regular entre Punta Arenas y Malvinas, un proyecto que durante septiembre avanzó con acuerdos comerciales y logísticos. Escenario Mundial informó el 7 de septiembre que la naviera chilena Easter Island formalizó un acuerdo para restablecer el vínculo marítimo con las islas, con el objetivo de reducir la dependencia de la ruta actualmente utilizada desde Montevideo.
El proyecto prevé iniciar operaciones en noviembre y busca aprovechar la cercanía de Punta Arenas con el archipiélago. Escenario Mundial también analizó cómo la ciudad chilena se convirtió en uno de los principales nodos logísticos regionales para la presencia británica en Malvinas y la proyección hacia la Antártida, con escalas de aeronaves, buques y servicios vinculados con operaciones británicas en el extremo sur. La autorización política expresada ahora por Barros refuerza esa línea. El ministro sostuvo que, mientras las actividades comerciales respeten las normas chilenas y el derecho internacional, no deberían enfrentar restricciones.
Petróleo y minería, la excepción que dejó abierta
Barros introdujo, sin embargo, una diferencia sobre las actividades vinculadas con recursos naturales. El ministro afirmó que las exploraciones petrolíferas y mineras representan un caso “más conflictivo” y reconoció que cualquier iniciativa de ese tipo deberá ser analizada a la luz de los compromisos políticos asumidos por Chile en ámbitos regionales.
En ese punto mencionó expresamente los respaldos brindados por Santiago en Mercosur y UNASUR, aunque los caracterizó como compromisos políticos y no jurídicamente obligatorios. La distinción no es menor. En la declaración conjunta del 3 de septiembre, Milei había expresado que Argentina valoraría los esfuerzos del Gobierno chileno para evitar la consolidación de actividades logísticas unilaterales relacionadas con la exploración y explotación de hidrocarburos y recursos pesqueros en las áreas bajo disputa.

Ese punto es actualmente uno de los ejes de mayor tensión entre Buenos Aires y Londres. Durante septiembre, Argentina amplió sanciones y procedimientos contra empresas vinculadas con los proyectos petroleros en Malvinas, mientras Reino Unido rechazó esas medidas y defendió la continuidad de las operaciones. Escenario Mundial informó esta semana que Londres calificó como “totalmente inaceptable” el intento argentino de aplicar su jurisdicción sobre las compañías vinculadas con la explotación petrolera.
El contraste con la posición oficial chilena
Las declaraciones de Barros no modifican formalmente la posición diplomática de Chile sobre Malvinas. El Gobierno de Kast mantiene como postura oficial el respaldo a los “legítimos derechos de soberanía” argentinos y la convocatoria a que Buenos Aires y Londres reanuden negociaciones. Pero el ministro de Defensa introdujo una formulación distinta al describir la presencia británica como una “situación de hecho” y afirmar que Reino Unido “ejerce soberanía” sobre las islas.
También incorporó la referencia a la “voluntad e interés” de los habitantes del archipiélago, un punto sensible dentro de la disputa diplomática. Argentina sostiene que la Resolución 2065 de Naciones Unidas reconoce una disputa bilateral de soberanía y establece que deben tenerse en cuenta los intereses de los habitantes de las islas. Reino Unido, en cambio, apoya su posición en el principio de autodeterminación.
Barros no afirmó que Chile abandone el respaldo a Argentina, pero sus declaraciones muestran una separación clara entre esa posición política y la decisión de permitir que Magallanes profundice su relación comercial con las islas. La discusión llega además mientras Punta Arenas gana peso dentro del esquema estratégico del extremo sur. Escenario Mundial reconstruyó recientemente cómo Malvinas, los puertos australes y la Antártida forman una red logística cada vez más interconectada. Ahora, el propio ministro de Defensa chileno dejó planteado el criterio del Gobierno: comercio general sin restricciones mientras sea legal; petróleo y minería sujetos a una revisión política más cuidadosa.
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