El presidente de Argentina, Javier Milei, dió este miércoles su tercer discurso ante la Asamblea General de la ONU. Esta vez, optó por cuestionar el funcionamiento de Naciones Unidas, reclamar por la soberanía sobre las Islas Malvinas y defender un modelo de desarrollo de la inteligencia artificial con pocas restricciones preventivas.

Al inicio de su intervención, Milei planteó tres ejes para su discurso: lo que Naciones Unidas debería haber hecho y no hizo, las decisiones que, según sostuvo, el organismo no debería haber tomado y la postura que debería adoptar frente al avance de la inteligencia artificial.
El Presidente afirmó que la ONU se alejó de los objetivos que dieron origen a la organización y puso en duda su capacidad para garantizar la seguridad colectiva, defender los derechos humanos y hacer cumplir el derecho internacional. En uno de los tramos más duros de su discurso, calificó al organismo de “inútil” y apuntó contra su estructura burocrática.
Malvinas, la piedra angular del discurso de Milei
Uno de los principales – y más delicados – capítulos estuvo dedicado a la disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur. Milei afirmó que la cuestión constituye una “causa nacional” y utilizó el reclamo para cuestionar la capacidad de Naciones Unidas de hacer cumplir sus propias resoluciones. “Malvinas es para nosotros una causa nacional. Repito: Malvinas es para nosotros una causa nacional”, afirmó Milei.
El Presidente recordó la Resolución 31/49 de la Asamblea General, adoptada en 1976, y sostuvo que medio siglo después continúan produciéndose modificaciones unilaterales mientras permanece abierta la disputa. La resolución está registrada oficialmente por Naciones Unidas como A/RES/31/49. “¿De qué sirve una resolución si durante décadas la contraparte puede actuar en sentido contrario y esa resolución queda intacta en los archivos, pero impotente frente a la realidad?”

En ese marco, Milei apuntó contra el proyecto Sea Lion y afirmó que avanza hacia la explotación petrolera en la Cuenca Malvinas Norte mediante licencias británicas que Argentina considera ilegales e ilegítimas. El Gobierno argentino ya había anunciado durante septiembre medidas contra empresas vinculadas con actividades hidrocarburíferas en el área disputada, además de un proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional.
Milei también sostuvo que Argentina dejó atrás una estrategia basada exclusivamente en declaraciones y que comenzó a utilizar herramientas diplomáticas, jurídicas y económicas. Entre las medidas anunciadas por el Gobierno estuvieron procedimientos sancionatorios contra empresas y personas vinculadas con la actividad hidrocarburífera y denuncias penales contra compañías relacionadas con Sea Lion.
Ante la Asamblea, el mandatario volvió a convocar al Reino Unido a reanudar las negociaciones sobre la soberanía y a intercambiar opiniones respecto de la explotación de los recursos naturales en el área en disputa.
Argentina totalmente alineada con Occidente
En otro tramo de su intervención, Milei ratificó la orientación internacional de su Gobierno. Afirmó que Argentina decidió alinearse “sin ambigüedades” con Occidente y mencionó específicamente a Estados Unidos e Israel como países con los que comparte, según expresó, una afinidad de valores y una complementariedad estratégica.
También reafirmó su rechazo a los ataques iraníes contra Israel y mencionó la declaración de la Guardia Revolucionaria Iraní como organización terrorista, además de los reclamos argentinos de justicia por los atentados de 1992 y 1994.

El mandatario argentino sostuvo, al mismo tiempo, que Argentina continuará participando en los foros multilaterales porque existen problemas que requieren cooperación internacional. La diferencia, según planteó, es que esa cooperación no debe implicar subordinación.
La inteligencia artificial como oportunidad
El tercer gran eje del discurso fue la inteligencia artificial. Milei rechazó la idea de que el avance tecnológico deba abordarse principalmente desde el temor a la destrucción de puestos de trabajo y comparó la actual transformación tecnológica con procesos anteriores como la Revolución Industrial, la electricidad e Internet.
El Presidente sostuvo que la IA puede multiplicar la productividad y transformar sectores como la economía, la medicina, la educación y la administración pública. En ese marco, cuestionó que los Estados asuman un papel de control sobre la innovación y advirtió que otorgarles esa facultad puede limitar aquello que otros actores pueden desarrollar.
Con los minerales críticos, la energía e IA, Argentina buscará posicionarse como un lugar competitivo
Argentina, afirmó, buscará posicionarse como un lugar competitivo para el desarrollo de esta tecnología. Para ello mencionó como ventajas los minerales críticos, la energía y el talento humano, y planteó un marco jurídico que incluya la ausencia de regulación preventiva, responsabilidad limitada para empresas que operen con agentes de IA y beneficios fiscales.

Hacia el cierre, el Presidente presentó a Argentina como un país que busca recuperar peso internacional a partir de sus recursos energéticos, alimentos, minerales críticos, capacidades humanas y posición geográfica. También destacó el Atlántico Sur y la cercanía con la Antártida como activos estratégicos.
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