Un dron ruso impactó directamente contra la sede central del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) en Kiev, uno de los organismos centrales de inteligencia y operaciones especiales ucranianas, apenas un día antes de que Vladímir Putin ordenara suspender durante 72 horas los ataques contra la capital ucraniana mientras enviados de Donald Trump mantienen reuniones en Moscú y posteriormente viajarán a Kiev.
El ataque ocurrió el viernes en pleno centro de la capital. Volodímir Zelenski confirmó que el dron alcanzó el edificio principal del SBU sobre la calle Volodymyrska, frente a la Catedral de Santa Sofía, y afirmó que el aparato había sido dirigido específicamente contra la oficina del jefe del organismo.
Las autoridades ucranianas reportaron posteriormente al menos 12 heridos y daños sobre el edificio. El blanco representa un cambio significativo respecto de buena parte de los ataques registrados durante los días anteriores, concentrados principalmente sobre infraestructura energética, logística y objetivos industriales.
El SBU tiene un papel central en el esfuerzo de guerra ucraniano y participa, entre otras actividades, en operaciones clandestinas y ataques de largo alcance contra instalaciones militares, industriales y energéticas dentro de Rusia. Zelenski anunció después del impacto que había ordenado al organismo preparar una respuesta “tangible” y, cuando fuera posible, equivalente al ataque recibido.
La ofensiva ocurrió además mientras Kiev atravesaba varios días consecutivos de presión aérea rusa. Escenario Mundial informó esta semana que Rusia había encadenado siete días de ataques sobre Ucrania, combinando drones y misiles mientras volvía a concentrar parte de sus bombardeos sobre infraestructura energética.
Putin ordenó tres días sin ataques contra Kiev
Menos de 24 horas después apareció una decisión de signo diferente. El Kremlin anunció este sábado que Putin ordenó no realizar ataques contra Kiev durante tres días, comenzando a la medianoche, coincidiendo con la misión diplomática de Steve Witkoff y Jared Kushner. Los dos enviados de Trump llegaron este sábado a Moscú para mantener conversaciones con Putin y posteriormente tienen previsto viajar a Kiev para reunirse con Zelenski.
“Putin ha ordenado que no se realicen ataques contra Kiev durante tres días”, informó el portavoz presidencial Dmitri Peskov. Ucrania anunció una medida equivalente respecto de Moscú. Zelenski señaló que sus fuerzas están dispuestas a abstenerse de realizar ataques contra la capital rusa durante el sábado, domingo y lunes y reclamó reciprocidad de Moscú sobre Kiev.
El alcance de la decisión es limitado. No existe un alto el fuego general entre Rusia y Ucrania. Tampoco fueron suspendidas las operaciones terrestres ni los ataques en el resto de ambos países. La pausa se circunscribe a las dos capitales y coincide temporalmente con la presencia de los representantes estadounidenses. De hecho, los combates y bombardeos continuaron este sábado en otras regiones.
Rusia lanzó durante la noche misiles balísticos y 167 drones contra Ucrania, según la Fuerza Aérea ucraniana, mientras Moscú afirmó haber derribado 53 drones ucranianos. Ataques rusos dejaron además muertos y heridos en la región de Dnipropetrovsk y nuevos daños alrededor de Kiev, fuera de la propia capital.
La diplomacia estadounidense llega en medio de una escalada aérea
La secuencia muestra hasta qué punto los nuevos intentos diplomáticos avanzan en paralelo con las operaciones militares. Witkoff y Kushner viajaron primero a Moscú y luego se trasladarán a Kiev en un intento de reactivar un canal de negociaciones que perdió impulso durante los últimos meses, mientras Washington concentraba buena parte de su atención política y militar en la guerra con Irán.
No es la primera misión de ambos en Rusia. Escenario Mundial ya había seguido los contactos mantenidos por Witkoff y Kushner con Moscú durante los intentos anteriores de abrir una negociación. La diferencia esta vez es que la delegación también visitará Kiev. Zelenski había pedido previamente una suspensión temporal de los ataques aéreos durante la presencia de los enviados estadounidenses y sostuvo que Ucrania no pondría en peligro la misión diplomática.
Sin embargo, antes de que comenzara esa ventana, Rusia volvió a golpear objetivos sensibles en la capital. El ataque contra el SBU resulta particularmente significativo porque no se trató de un impacto sobre un objetivo periférico. La sede se encuentra en el centro político de Kiev y alberga a uno de los organismos más importantes para las operaciones de inteligencia ucranianas. Durante los últimos años, el SBU estuvo vinculado con algunos de los ataques de mayor alcance realizados por Ucrania dentro de Rusia, incluyendo operaciones contra infraestructura militar y energética.
Una pausa limitada después de golpear un objetivo de alto valor
La combinación no permite hablar de una tregua. Lo que existe desde este sábado es una pausa geográfica y temporal sobre Kiev y Moscú, acordada mientras los enviados estadounidenses intentan volver a abrir una instancia de negociación. Las operaciones militares continúan en el resto del frente y sobre otros objetivos.
La secuencia, sin embargo, es significativa. Rusia golpeó directamente un edificio de inteligencia de alto valor en el centro de Kiev y, inmediatamente después, aceptó abrir una ventana de tres días sin ataques contra la capital durante las conversaciones estadounidenses. Ucrania hizo lo mismo respecto de Moscú.
La diplomacia no aparece así después de una reducción general de las hostilidades, sino dentro de una campaña aérea que durante las últimas semanas volvió a intensificarse en ambos sentidos. El resultado es una ventana de negociación extremadamente limitada: durante 72 horas, Kiev y Moscú quedarán fuera de los blancos acordados por ambas partes, mientras la guerra continúa en el resto del territorio.
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