Rusia lanzó misiles antibuque Bastion desde las islas Kuriles que disputa con Japón y elevó la tensión con Tokio

Sistema Bastion Fuerzas Armadas de Rusia

Sistema Bastion Fuerzas Armadas de Rusia

Rusia lanzó misiles antibuque Bastion desde la isla de Etorofu, también denominada Iturup por Moscú, una de las cuatro islas Kuriles del sur cuya soberanía disputa con Japón, durante unas maniobras de la Flota del Pacífico que involucran alrededor de 60 buques, submarinos y unidades auxiliares, unas 30 aeronaves y sistemas no tripulados y más de 13.000 militares. Los proyectiles fueron utilizados para simular un ataque contra una formación naval enemiga y, según las autoridades rusas, alcanzaron blancos situados a aproximadamente 300 kilómetros. Japón volvió a protestar por las actividades militares rusas y afirmó que no tolerará un fortalecimiento militar sobre territorios que considera propios.

Sistema Bastion Fuerzas Armadas de Rusia, Crédito: Ministerio de Defensa de Rusia

El ejercicio comenzó el 4 de agosto y continuará hasta el 29, extendiéndose por el mar de Japón, el mar de Ojotsk y sectores del Pacífico noroccidental. Dentro de ese despliegue, la Flota del Pacífico combinó unidades de superficie, submarinos, aviación naval y baterías de defensa costera en escenarios que incluyen ataques contra buques, defensa frente a drones, operaciones antisubmarinas y protección de puntos estratégicos.

La fase que generó la nueva reacción japonesa tuvo lugar en Etorofu/Iturup, la mayor de las cuatro islas disputadas. Desde allí, unidades equipadas con el sistema costero K-300P Bastion-P dispararon misiles de crucero antibuque P-800 Oniks contra objetivos que simulaban una agrupación naval adversaria. Las baterías Bastion participaron junto con buques de la Flota del Pacífico en ejercicios coordinados mediante drones de reconocimiento.

Japón rechaza el despliegue de misiles sobre las islas que reclama como Territorios del Norte

La respuesta de Tokio fue directa. El ministro de Relaciones Exteriores japonés, Toshimitsu Motegi, sostuvo que Japón no puede aceptar movimientos destinados a fortalecer la presencia militar rusa sobre las cuatro islas que denomina Territorios del Norte, debido a que contradicen su posición histórica sobre la soberanía del archipiélago.

Rusia había informado previamente a Japón que las maniobras incluirían ejercicios con fuego real. Sin embargo, Tokio presentó una protesta formal el 5 de agosto, apenas un día después del inicio del despliegue. La utilización de sistemas Bastion desde Etorofu profundiza ahora esa preocupación porque introduce una capacidad diseñada específicamente para negar el acceso de formaciones navales adversarias a amplias zonas marítimas.

Sistema móvil ruso de defensa costera K-300P Bastion-P – Twitter

El sistema Bastion utiliza principalmente el misil supersónico P-800 Oniks, concebido para atacar buques de superficie y blancos costeros. El CSIS describe al Oniks como un misil antibuque capaz de ser lanzado desde plataformas terrestres mediante el sistema Bastion, con velocidades superiores a Mach 2 y capacidad para enfrentar agrupaciones navales, convoyes y buques individuales.

Para Rusia, la ubicación tiene un valor particular. Las Kuriles separan el mar de Ojotsk del Pacífico y controlan varios de los pasos utilizados por la Flota rusa del Pacífico para acceder a aguas abiertas. El mar de Ojotsk constituye además una de las zonas más importantes para los submarinos estratégicos rusos, por lo que Moscú lleva años reforzando radares, defensas aéreas y sistemas antibuque sobre distintas islas del archipiélago.

Putin visitó Etorofu días antes de los lanzamientos

El nuevo episodio ocurre inmediatamente después de una escalada política entre Moscú y Tokio. El 12 de agosto, Vladimir Putin visitó Etorofu por primera vez desde que llegó al poder, una decisión que provocó una protesta formal japonesa y una posterior convocatoria cruzada de embajadores.

Escenario Mundial informó entonces que Putin había viajado a la isla y reavivado la disputa territorial con Japón. La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, calificó aquella visita como “absolutamente inaceptable” y advirtió que podía dificultar aún más cualquier reconstrucción de las relaciones bilaterales.

Putin también observó parte de las maniobras de la Flota del Pacífico desde el crucero lanzamisiles Varyag, buque insignia de la fuerza. Durante su visita, el presidente ruso justificó el fortalecimiento militar del extremo oriental del país argumentando que el entorno estratégico regional se está volviendo más conflictivo y señalando particularmente la expansión de la cooperación entre Japón, Estados Unidos y otros socios occidentales.

MFA Russia cita al presidente Putin reaccionando a una declaración de líderes de la UE que elogian el “uso innovador de drones” por parte de Ucrania, cuestionando si también aprueban el ataque con drones a un dormitorio estudiantil en Starobelsk. Créditos: MFA Russia.

La disputa territorial se remonta al final de la Segunda Guerra Mundial. La Unión Soviética ocupó en 1945 Iturup/Etorofu, Kunashir/Kunashiri, Shikotan y el grupo Habomai, que actualmente permanecen bajo administración rusa. Japón sostiene que esas cuatro islas no forman parte de las Kuriles a las que renunció después de la guerra y mantiene su reclamo de soberanía. La controversia impidió que ambos países firmaran un tratado de paz definitivo.

Rusia aumenta su actividad militar alrededor de Japón

Los lanzamientos se producen además dentro de una tendencia más amplia de creciente actividad rusa alrededor del territorio japonés. Durante las últimas semanas, la Fuerza Marítima de Autodefensa detectó sucesivas agrupaciones de buques rusos atravesando el estrecho de La Pérouse, entre Hokkaido y Sajalín, mientras aeronaves Il-20 de inteligencia electrónica realizaron vuelos sobre el mar de Japón que llevaron a la Fuerza Aérea japonesa a movilizar cazas.

La presión se combina con el aumento de las operaciones conjuntas entre Rusia y China. En julio, Escenario Mundial documentó el paso de buques chinos y rusos por el corredor de Okinawa y Miyako después del ejercicio Joint Sea-2026, una de las principales rutas utilizadas para acceder desde los mares marginales asiáticos hacia el Pacífico.

Pocos días más tarde, Japón denunció ejercicios con fuego real realizados por una fuerza naval china acompañada por una fragata rusa dentro de aguas que Tokio considera parte de su Zona Económica Exclusiva alrededor de Okinotori.

La combinación de ambos procesos empieza a modificar el escenario de seguridad japonés. Al sur y al oeste, Tokio enfrenta una actividad naval china cada vez mayor; hacia el norte, Rusia refuerza militarmente territorios cuya soberanía Japón continúa reclamando y despliega sistemas capaces de controlar los accesos marítimos del archipiélago.

El lanzamiento de misiles Bastion desde Etorofu adquiere por eso un significado que excede al tamaño de las maniobras. Moscú no sólo está entrenando a una Flota del Pacífico compuesta por decenas de buques y miles de militares: está utilizando como plataforma de esos ejercicios una de las islas que concentran el principal conflicto territorial pendiente entre Rusia y Japón, días después de que Putin viajara personalmente al archipiélago y Tokio advirtiera que no aceptará una mayor militarización de los llamados Territorios del Norte.

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