Jamie Raskin exigió a la FIFA conservar y entregar documentos sobre regalos, pagos, entradas y posibles beneficios concedidos a Donald Trump y su entorno. El pedido se suma a las investigaciones por la venta de tickets y a las críticas que dejó la final entre Argentina y España.

El principal demócrata del Comité Judicial de la Cámara de Representantes de Estados Unidos abrió una investigación sobre los vínculos entre el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y la administración de Donald Trump tras la finalización del Mundial 2026 y la consagración de España como campeón de la misma.
Jamie Raskin solicitó que la FIFA entregue documentos sobre eventuales regalos, pagos o beneficios concedidos a Trump, sus familiares y empresas vinculadas. También pidió los registros de visitantes de las oficinas que la organización instaló en la Torre Trump de Nueva York y reclamó que Infantino participe de una entrevista formal ante el Comité.
La documentación deberá incluir comunicaciones mantenidas por correo electrónico y aplicaciones como WhatsApp, Signal, Telegram y Truth Social. El plazo fijado por Raskin vence el 9 de agosto, aunque el legislador todavía no puede obligar a Infantino a presentarse porque los demócratas no controlan la Cámara y necesitarían respaldo republicano para emitir una citación vinculante.
Los episodios que quedaron bajo investigación
La investigación incluye la decisión de FIFA de alquilar oficinas en la Torre Trump, la creación de un “Premio de la Paz” entregado al presidente estadounidense y las comunicaciones entre Infantino y la Casa Blanca durante el torneo.
Uno de los episodios más controvertidos ocurrió cuando Trump reconoció que había llamado a Infantino para pedir una revisión de la suspensión del delantero estadounidense Folarin Balogun. La FIFA finalmente dejó sin efecto la sanción antes del partido de octavos de final contra Bélgica, aunque sostuvo que la decisión fue adoptada de manera independiente por sus órganos disciplinarios.

Raskin también pidió información sobre la política de entradas del Mundial. Las fiscalías de Nueva York y Nueva Jersey ya investigan el uso de precios variables, los cambios de ubicaciones después de las compras y las denuncias de aficionados que pagaron cifras elevadas por localidades diferentes a las ofrecidas inicialmente. Algunos tickets para la final llegaron a comercializarse por cerca de USD 33.000.
El legislador sostiene que la cercanía entre FIFA y la administración estadounidense pudo haber reducido los controles sobre la entidad. El pedido incluye información sobre causas de corrupción abandonadas por el Departamento de Justicia y sobre posibles beneficios otorgados a la organización durante la preparación del torneo. Por ahora, se trata de una investigación impulsada por la minoría demócrata y no de una acusación judicial comprobada.
Las críticas que dejó la final entre Argentina y España
El avance del Congreso aparece después de un Mundial marcado por cuestionamientos deportivos, comerciales y políticos. Infantino y Trump fueron abucheados cuando ingresaron al campo durante la premiación posterior a la victoria de España frente a Argentina en la final.

En Argentina, una petición digital superó las 61.500 firmas para reclamar que el partido se dispute nuevamente. La iniciativa cuestionó el arbitraje de Slavko Vinčić y denunció supuestas irregularidades, aunque no presentó pruebas verificadas y carece de efectos reglamentarios sobre el resultado.
El torneo también estuvo atravesado por acusaciones contra la Selección argentina, desde denuncias de racismo hasta publicaciones que afirmaban la existencia de una campaña digital destinada a instalar la idea de que el equipo era favorecido por la FIFA. Esos debates no forman parte de la investigación de Raskin, pero contribuyeron a construir un clima de desconfianza alrededor de la competencia.
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