No ganaron mundial, tampoco son potencia, pero Suiza tiene un rol clave en el futbol y la FIFA. Este lugar privilegiado nación en 1932, apenas comenzada la historia de las Copas del Mundo, cuando se estableció la sede de la casa madre del futbol en Zúrich.
Su tradición de neutralidad, seguridad, estabilidad y un laxo marco jurídico explican el establecimiento de la base. También acompañan otras entidades internacionales, como el Comité Olímpico Internacional (COI) y el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS).
Así, los destinos del deporte más popular del mundo se dirigen desde Suiza. ¿O ya no?
El efecto dominó de un Mundial: FIFA Gate y la transferencia de poder de Suiza a Estados Unidos
En mayo de 2015 terminó materializándose un golpe que llevaba años gestándose. Estados Unidos comandó una investigación que terminó en Zúrich, con detenciones a altos funcionarios de la FIFA. Fraudes, corrupción y lavados de dinero, destapados y desnudados a partir de la comercialización de las competencias internacionales que nuclea el futbol.
El especial interés no viene de la transparecia, sino desde allí. La venta y el lucro alrededor de torneos multinacionales como el Mundial significa un negocio enrome. Desde que la FIFA, a través de sobornos y arreglos, le entregara la organización de estos eventos a países como Rusia o Qatar, motivó la intervención de Estados Unidos.

Y es que el gigante del norte no quería quedar fuera de este negocio. Así, desde el FBI y la Justicia estadounidense, la FIFA cambió de mando. La caída de Joseph Blatter y el ascenso de Gianni Infantino no movieron la sede de Zurich, pero trasladaron el poder y el lucro a Estados Unidos.
El mando de la FIFA: de Blatter a Infantino, ¿o a Trump y Estados Unidos?
El impacto político del FIFA Gate fue inmediato. La transferencia de mando entre el periodo de interinatos de Blatter a Infantino tardó menos de un año, y el ascenso del sucesor fue mucho más rápido de lo esperado.
Desde 2016, solo Estados Unidos albergó dos ediciones de la Copa América, esta Copa del Mundo de selecciones y la primera a nivel clubes. Y hoy, ya se rumorea que podría organizar en solitario el Mundial 2038, a confirmarse mientras finaliza la actual. La presencia de Estados Unidos en el mundo del futbol nunca estuvo mediada por el éxito de su selección. Tampoco por la popularidad de la Major League Soccer (MLS), pero sí por el dinero puesto en juego.

La importante oficina que la FIFA tiene en Miami acercó al futbol al mando de EE.UU. a niveles nunca antes vistos: incluso Donald Trump admitió haber llamado a Infantino para revocar una sanción que pesaba sobre un jugador estadounidense en este mundial. La influencia no solo no es ocultada, sucede a cielo abierto y no impacta en nada.
Suiza, capital mundial del futbol y sede simbólica de la FIFA
Mientras Suiza sigue representando la neutralidad y seguridad, esta pantalla sirve para mover los hilos desde otro lugar. La gobernanza del futbol es más política que nunca a partir de la presidencia de Infantino. La FIFA anuncia decisiones desde Zúrich, pero la pregunta es, ¿desde dónde las toma?
Cuando Argentina enfrente esta noche a Suiza, seguirá siendo el país de la neutralidad hacia afuera. Pero hacia adentro, funciona como el escondite de decisiones políticas y el manejo de un futbol que no cambió, solo transfirió el peso de un dueño a otro.

Estados Unidos es el nuevo dueño de la pelota. Suiza sigue siendo funcional a la FIFA y al Mundial por su flexibilidad bancaria, poca relevancia geopolítica y seguridad de control. Así lo demuestra y aprovecha el mismo Infantino. De esta manera, la imagen de un país neutral es en realidad una cueva de secretos que pueden destaparse según sea conveniente.
Mientras tanto, el Mundial, y la centralidad del futbol, se disputa a nivel deportivo y político en Estados Unidos, sin su selección y con Argentina peleando por seguir en lo más alto.
Tal vez te interese: Comienza el Mundial 2026 ¿con la edición más política de su historia?













