Durante la XVII Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas, el representante argentino realizó una observación por la ausencia de las Islas Malvinas en el estandarte de la conferencia y reafirmó el carácter irrenunciable del reclamo soberano. La intervención se produjo en un foro regional marcado por debates sobre cooperación hemisférica, infraestructura crítica, organizaciones transnacionales y asistencia ante emergencias.

En el marco de una de las intervenciones oficiales, el representante argentino realizó una observación vinculada al estandarte de la conferencia, al advertir que no estaban representadas las Islas Malvinas. El señalamiento fue presentado como una aclaración institucional y no como una interrupción del desarrollo del encuentro, aunque tuvo un fuerte contenido político y constitucional.
“Necesito hacer una pequeña observación que tiene más que ver con la reunión en la cual se aprobó el estandarte que representa a esta conferencia, en la cual probablemente nuestro representante no haya advertido que no están las Islas Malvinas”, planteó el funcionario argentino al inicio de su exposición.
El representante sostuvo que se trataba de “un breve detalle”, pero remarcó que, como funcionario público, tenía la obligación constitucional de realizar la observación en función del reclamo irrenunciable de la República Argentina sobre sus derechos soberanos en las Islas Malvinas. También asumió la responsabilidad que pudiera corresponder a la representación argentina durante la instancia preparatoria en la que se aprobó el diseño.
La intervención estuvo a cargo del general de división Jorge Alberto Puebla, secretario de Estrategia y Asuntos Militares del Ministerio de Defensa de la República Argentina, quien participó en nombre del presidente Javier Milei, en su carácter de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, y del ministro de Defensa, teniente general Carlos Alberto Presti.

La observación argentina se inscribe en la posición histórica del país sobre la Cuestión Malvinas. La Constitución Nacional establece, en su Disposición Transitoria Primera, que la Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes. También define la recuperación del ejercicio pleno de la soberanía como un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino, conforme al derecho internacional y respetando el modo de vida de sus habitantes.
La edición de Cusco se desarrolla en un contexto regional atravesado por amenazas de carácter transnacional, desafíos sobre infraestructura crítica, ciberataques, crimen organizado, gestión de desastres naturales y necesidad de mayor coordinación entre Estados. La ceremonia inaugural fue encabezada por el ministro de Defensa del Perú, Amadeo Javier Flores Carcagno, junto a delegaciones de distintos países. Como parte de las actividades iniciales, se realizó el izamiento de las banderas del Perú y de Cusco en la Plaza de Armas de la ciudad.
Tras la observación sobre Malvinas, Puebla agradeció al Perú por la organización de la XVII Conferencia y por la conducción de la presidencia pro témpore durante el ciclo 2025-2026, responsabilidad que Argentina transfirió a Perú en febrero de 2025. En su intervención, destacó que el foro se desarrolla en un momento de transformación profunda del sistema internacional, marcado por la competencia entre actores estatales y no estatales, el retorno del poder militar como instrumento político y la necesidad de cooperación frente a desafíos que cruzan fronteras.
El funcionario argentino señaló que la defensa hoy se articula con la economía, la tecnología y la política exterior, y exige niveles de coordinación que décadas atrás podían parecer opcionales. En esa línea, sostuvo que el hemisferio enfrenta problemáticas de naturaleza distinta, entre ellas la disputa por recursos estratégicos, el crimen organizado transnacional, el tráfico ilícito y los ciberataques contra infraestructuras críticas.

Uno de los puntos centrales de la postura argentina fue la necesidad de fortalecer la cooperación hemisférica más allá del plano estrictamente militar. Según la visión expuesta, la coordinación regional debe involucrar niveles políticos, estratégicos, operacionales, tácticos y técnicos, así como dimensiones académicas, diplomáticas, logísticas y de gestión del conocimiento.
Puebla también remarcó la importancia de la asistencia humanitaria y la respuesta ante emergencias. En ese sentido, mencionó los recientes terremotos que golpearon a Venezuela y la cooperación brindada a Bolivia como ejemplos de la capacidad regional para organizar respuestas conjuntas ante crisis complejas. Para que ese tipo de respuesta funcione, señaló tres condiciones: decisión política para emplear a las Fuerzas Armadas en asistencia humanitaria, voluntad de desplegar cuando llega el momento y capacidad real para lograr efectos concretos.
En esa línea, Argentina presentó su participación en Cusco como parte de una política de reinserción internacional en materia de defensa. El representante argentino sostuvo que el país busca una participación activa en foros globales y regionales, diálogo con socios que comparten valores democráticos y un proceso sostenido de modernización de sus Fuerzas Armadas.

Entre las prioridades mencionadas aparecen la vigilancia y control aeroespacial, la movilidad, el transporte, la ciberdefensa y el apoyo logístico de largo alcance. También subrayó el rol del capital humano, al señalar que ningún sistema de armas puede ser reemplazado u operado sin la calidad de los hombres y mujeres que integran el instrumento militar.
La intervención argentina combinó, de ese modo, dos planos. Por un lado, una reafirmación de la Cuestión Malvinas como obligación constitucional y política de Estado, incluso dentro de un foro multilateral de defensa. Por otro, una agenda de cooperación regional orientada a responder a amenazas transnacionales, emergencias complejas, infraestructura crítica y desafíos comunes del hemisferio.
La XVII Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas continuará con reuniones de trabajo, encuentros bilaterales y debates orientados a la construcción de una agenda común de defensa para el continente. Para Argentina, la cita en Cusco dejó desde el inicio una definición clara: la cooperación regional es una prioridad, pero la Cuestión Malvinas sigue siendo un componente central e irrenunciable de su política de defensa y de su política exterior.
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