Una reciente investigación de la agencia Reuters, basada en informes de tres agencias de inteligencia europeas y en documentos oficiales clasificados, ha revelado la existencia de un entrenamiento militar secreto de tropas rusas en territorio chino. Según estos reportes, la operación contó con la aprobación del más alto nivel del Kremlin, específicamente mediante un decreto del ministro de Defensa ruso, Andrei Belousov, emitido en agosto de 2025.

En cuanto al contenido de estas sesiones, los documentos detallan que aproximadamente 200 efectivos rusos fueron instruidos en instalaciones del Ejército Popular de Liberación (PLA) en ciudades como Beijing, Nanjing y Zhengzhou. El programa de capacitación incluyó disciplinas altamente especializadas como la guerra de drones FPV, el uso de aeronaves de fibra óptica que no pueden ser interferidas electrónicamente y técnicas avanzadas de defensa química, biológica y radiológica.
De este modo, Rusia ha buscado capitalizar el liderazgo tecnológico de la industria de defensa china para superar los desafíos de guerra electrónica y reconocimiento que enfrenta actualmente en el frente de batalla.

Por otro lado, la formalización de este intercambio se remonta a un acuerdo firmado el 2 de julio de 2025 por el Mayor General ruso Rustam Khusainov y el Coronel Superior chino Sun Dayun, el cual incluía cláusulas estrictas de confidencialidad que prohibían cualquier cobertura mediática o información a terceras partes. No obstante, a pesar del hermetismo, las fuentes de inteligencia han logrado confirmar que una parte significativa del personal entrenado, que ostenta rangos desde sargentos hasta tenientes coroneles, ya se encuentra desplegada en operaciones de combate activas en las regiones ocupadas de Crimea y Zaporiyia.
Finalmente, esta revelación ha provocado una fuerte reacción diplomática, dado que China continúa presentándose oficialmente como un mediador neutral en el conflicto. Mientras que Beijing califica estas acusaciones como “totalmente infundadas”, funcionarios de la Unión Europea en Bruselas ya evalúan nuevas medidas, señalando que este nivel de asistencia convierte a China en un “facilitador decisivo” de la capacidad bélica de Rusia. El impacto de este entrenamiento no es solo táctico, sino que pareciera redefinir la percepción global sobre la profundidad de la asociación “sin límites” entre ambas potencias en el actual contexto geopolítico.
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