Los países del Mercosur iniciaron este lunes en Paraguay la 68.ª cumbre de jefes de Estado con una agenda centrada en la implementación del acuerdo de libre comercio con la Unión Europea, la ampliación de la estrategia de apertura comercial hacia Asia y la resolución de diferencias internas sobre el reparto de las cuotas de exportación libres de aranceles previstas en el tratado con Bruselas. No obstante, el encuentro también estará atravesado por las tensiones políticas entre Argentina y Brasil, que amenazan con condicionar el clima de las negociaciones.

En este sentido, uno de los principales asuntos que deberán resolver los mandatarios será la distribución de los cupos de exportación preferenciales hacia la Unión Europea. Paraguay propone asignar previamente porcentajes entre los socios para evitar que los países con mayor capacidad exportadora agoten rápidamente las cuotas disponibles.
El planteo ganó fuerza luego de que, tras la entrada en vigor provisional del acuerdo comercial el 1 de mayo, exportadores argentinos utilizaran en pocas semanas la totalidad de los cupos correspondientes a productos como miel, arroz y huevos. Para Asunción, un mecanismo de distribución evitaría que prevalezca, en palabras del viceministro de Comercio y Servicios, Alberto Sborovsky, “la ley de la selva”, donde el primero en exportar concentra los beneficios.
Un punto clave de la discusión será la inserción del Mercosur en Asia
Lo cierto es que la discusión dejó de ser exclusivamente técnica y adquirió una dimensión política. La vicecanciller uruguaya, Valeria Csukasi, reconoció que los distintos gobiernos mantienen posiciones divergentes con el objetivo de maximizar sus ventajas comerciales sin poner en riesgo la implementación del acuerdo con la Unión Europea. La cuestión resulta especialmente sensible porque constituye la primera prueba práctica del tratado firmado entre ambos bloques tras más de dos décadas de negociaciones y considerado el mayor acuerdo comercial alcanzado por el Mercosur en su historia reciente.

La agenda de Asunción también refleja la decisión del bloque de acelerar su inserción en Asia. Al término de la cumbre, el Mercosur prevé anunciar el inicio formal de negociaciones para un Acuerdo de Asociación Económica con Japón, un mercado de más de 120 millones de consumidores y uno de los principales inversores en América Latina. Paralelamente, Uruguay impulsará durante su presidencia pro tempore la profundización del acuerdo comercial vigente con India y la apertura de negociaciones oficiales con Vietnam, en una estrategia orientada a diversificar mercados y reducir la dependencia de los socios tradicionales.
Milei llega a la cumbre con un guiño a Bolsonaro y tensiones con Lula
Sin embargo, el componente político podría terminar eclipsando los avances comerciales. Javier Milei llegará a la cumbre en uno de los momentos de mayor tensión con el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva. Brasil cuestiona el reciente acuerdo arancelario entre Argentina y Estados Unidos por considerar que puede generar distorsiones dentro de la unión aduanera, mientras Buenos Aires sostiene su intención de flexibilizar las reglas del Mercosur para permitir que cada país negocie acuerdos comerciales de manera individual. A ello se suma el pedido argentino para incorporarse al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP), iniciativa que Brasil observa con cautela y que podría interpretarse como uno de los factores que aceleró el interés del Mercosur por abrir negociaciones con Japón.

En la antesala del viaje a Asunción, Milei recibió en la Quinta de Olivos al senador brasileño Flavio Bolsonaro, uno de los principales referentes de la oposición al gobierno de Lula y posible candidato presidencial en Brasil. Este gesto es interpretado como una nueva señal del distanciamiento político entre Buenos Aires y Brasilia.
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