Líderes talibanes viajarán a Bruselas para reunirse con la Unión Europea y discutir sobre refugiados y deportaciones. El encuentro es el primero en territorio europeo desde que los talibanes regresaron al poder en 2021. La delegación fue invitada desde mediados de mayo a pedido de una veintena de países miembros del bloque europeo y Estados asociados al Schengen, un área de libre circulación compuesta por 29 países europeos que han eliminado los controles en sus fronteras interiores.

El grupo talibán se encuentra conformado por Abdul Qahar Balkhi, portavoz y director de relaciones públicas de la Cancillería afgana y funcionarios de diversos niveles. Durante la reunión, se abordarán temáticas sobre deportación de afganos sin derecho a la permanencia en el territorio comunitario por el peligro que representan para la seguridad europea.
Por el momento, el gobierno talibán no ha hecho públicas las reuniones de sus delegados con la Unión Europea ni tampoco los resultados esperados. Incluso Bélgica se ha negado a revelar la fecha de llegada de la delegación por motivos de seguridad. Más allá de la reunión a celebrarse, Bruselas y los países de la Unión Europea continúan sin reconocer al Gobierno de Kabul.
Trasfondo político del acercamiento
Más allá del carácter técnico atribuido al encuentro, el mismo representa un giro político de gran importancia, ya que los gobiernos de Europa cerraron sus embajadas en Afganistán luego del regreso de los talibanes al poder y de las estrictas normas impuestas, entre ellas, la obligación de las mujeres de ir cubiertas completamente cuando salen de sus hogares y la prohibición de acceso a diversos espacios públicos, así como también la imposición en torno a la educación de las niñas, que acaba a los doce años.
En esta misma línea, la Unión Europea ha evitado sistemáticamente cualquier gesto que pudiese ser interpretado como un reconocimiento formal al gobierno talibán. Sin embargo, el problema de la migración afgana va en aumento, lo que obliga a los Estados miembros a tomar cartas en el asunto y abrir un canal de diálogo.
El problema del asilo a afganos por parte de la Unión Europea
Según datos de la Agencia de Asilo de la Unión Europea (EUAA), los gobiernos del bloque europeo han recibido, entre 2013 y 2024, cerca de un millón de solicitudes de asilo, siendo aprobadas aproximadamente la mitad de ellas. Sin embargo, con la emergencia del ascenso de líderes de ultraderecha, los gobiernos han optado por políticas migratorias mucho más duras.
“El foco de los Estados miembros está muy centrado en personas que han cometido delitos graves o que representan una amenaza para la seguridad”, declaró el portavoz de la Comisión, Markus Lammert. En este escenario, el encuentro en Bruselas se inscribe como una estrategia de endurecimiento de la política migratoria europea, la cual contiene el desafío de compatibilizar ese objetivo con el respeto a las obligaciones internacionales de protección de refugiados y la defensa de los derechos humanos.
Grupos defensores de los derechos humanos responden a la decisión europea
Frente a este contexto, diversos grupos de derechos humanos han criticado el accionar del bloque europeo alegando que la deportación de afganos en un contexto de crisis humanitaria es ética y legalmente incorrecta. “Los países de la Unión Europea están socavando su credibilidad al condenar los abusos de los talibanes y perseguir la rendición de cuentas, por un lado, mientras cooperan con ellos para devolver por la fuerza a afganos por el otro”, declaró Fereshta Abbasi, miembro de Human Rights Watch.
Entre quienes critican las medidas tomadas por la Unión Europea también se encuentra la ganadora del Premio Nobel de la Paz Malala Yousafzai que declaró su sorpresa y conmoción frente a la decisión de la Comisión y acusó a los líderes talibanes de “detener, golpear y ejecutar a las mujeres que se atreven a expresarse o infringir sus reglas”.
En esta misma línea, la ONG Amnistía Internacional ha instado a las instituciones de la Unión Europea y a sus Estados miembros a “abandonar los planes de deportación a Afganistán y a poner fin a cualquier cooperación en materia de readmisión con las autoridades de facto talibán” advirtiendo que “Afganistán no puede considerarse un lugar seguro para los retornados, y este enfoque pondrá en riesgo la vida de quienes regresen, como han señalado reiteradamente varios organismos de la ONU”.
A pesar de las críticas, la Unión Europea no abandona su postura de censura frente a las violaciones de los derechos humanos por parte del gobierno afgano de turno, especialmente contra mujeres y niñas. Pero, aún así, busca dialogar por razones prácticas, cooperando por necesidad sin que ello implique el otorgamiento de legitimidad política al régimen.
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