La Armada de China (PLAN) ha hecho públicas por primera vez imágenes que documentan una operación completa de buceo de saturación a gran profundidad, marcando un hito en su capacidad de proyectar poder en el dominio submarino. El ejercicio fue ejecutado por un destacamento de rescate naval del Comando del Teatro del Sur en aguas del Mar de China Meridional, utilizando como plataforma principal al buque de apoyo Jingpo Hu (830), el primero de la clase Tipo 927 (Dakai). Esta misión no solo establece un precedente de transparencia operativa para este tipo de buques, sino que confirma que estas unidades están siendo reconvertidas en nodos de apoyo para la ingeniería de océano profundo, superando su rol tradicional de rescate de submarinos.

La operación involucró a cuatro buzos de élite que se sometieron a un ciclo de saturación extremo para operar a una profundidad de 310 metros. El proceso técnico documentado siguió una secuencia rigurosa de tres fases. La fase de compresión fue la primera, donde los buzos permanecieron en un tanque de presión en cubierta (DDC) durante aproximadamente un día y medio para igualar la presión de sus tejidos a la de un entorno de 300 metros de profundidad. Una vez saturados, fueron transferidos a una campana de buceo que descendió durante decenas de minutos hasta alcanzar el punto crítico de los 310 metros. Tras una verificación final del equipo, los operativos salieron por la escotilla inferior para realizar tareas en el lecho marino.

Al finalizar la tarea, regresaron a la campana y fueron izados nuevamente al buque, donde iniciaron un periodo de descompresión de dos semanas para estabilizar sus funciones vitales bajo un estricto control de presión atmosférica.
El dominio del buceo de saturación es una capacidad crítica porque permite que el personal opere a profundidades extremas por periodos prolongados, algo imposible para el buceo convencional debido a los tiempos de descompresión diarios. Al operacionalizar los buques clase Tipo 927 como sistemas habilitadores, China asegura su capacidad de realizar operaciones sostenidas en el dominio submarino. Esto incluye desde el mantenimiento de infraestructuras críticas y sensores en el fondo del mar hasta la intervención en cables de comunicación submarinos en zonas estratégicas de disputa.
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