El Pentágono ha adjudicado un contrato de 17,5 millones de dólares a la empresa General Dynamics para realizar trabajos de reparación de emergencia en el USS Gerald R. Ford, el portaaviones más avanzado de la Armada de los Estados Unidos. Según el anuncio oficial del miércoles 10 de junio, las tareas de mantenimiento se llevarán a cabo en Norfolk, Virginia, y se estima que la obra esté finalizada para marzo de 2027.
Esta adjudicación responde a los daños sufridos por el buque durante un incendio en el área de lavandería ocurrido en marzo de 2026, mientras el portaaviones operaba en el Medio Oriente en el marco de las hostilidades entre Estados Unidos, Israel e Irán.

¿Por qué una reparación de 17 millones de dólares es una señal de alerta para la defensa estadounidense?
Aunque la Armada informó inicialmente que el incendio fue “contenido” y el buque seguía “totalmente operativo”, reportes posteriores revelaron que el sistema de supresión de incendios no se activó. Esto plantea dudas sobre la fiabilidad de la tecnología de vanguardia de la clase Ford en condiciones de combate real.
El incendio, que tardó más de 30 horas en extinguirse, dejó a más de 600 marineros sin camas, obligándolos a dormir en mesas y suelos. La destrucción de la lavandería principal dejó a los 4.500 tripulantes sin acceso a higiene básica por semanas, exponiendo la fragilidad logística de un activo de 13.000 millones de dólares frente a un incidente “menor”.
El Ford ha tenido un despliegue exhaustivo, desde misiones de presión contra el gobierno de Maduro en el Caribe hasta su traslado urgente al Mediterráneo y luego al Medio Oriente. Las fallas reportadas en el sistema de plomería (que afectan a 650 inodoros) sumadas a los daños por el fuego indican un agotamiento material prematuro de la unidad.

La brecha en la narrativa oficial
Para los analistas, la adjudicación de este contrato de “mantenimiento emergente” contradice las afirmaciones del Comando Central (CENTCOM), que en marzo aseguró que el incendio no causó daños de importancia y que el buque permanecía en plena capacidad. Las nuevas imágenes y la duración prevista de las reparaciones sugieren que el daño estructural fue mucho más severo de lo admitido inicialmente, debilitando la imagen de invulnerabilidad de la pieza central de la flota estadounidense en un teatro de guerra activo.
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