La Argentina volvió a reclamar al Reino Unido la reanudación de las negociaciones por la soberanía de las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, en el marco de un nuevo aniversario de la creación de la Comandancia Política y Militar de las Islas Malvinas y las adyacentes al Cabo de Hornos.

El mensaje fue difundido por el canciller Pablo Quirno, quien sostuvo que el 10 de junio representa un “hito en la afirmación” de los derechos soberanos argentinos en el Atlántico Sur. En ese marco, remarcó que la Argentina continuará utilizando todas las herramientas pacíficas a su alcance para que, dentro del derecho internacional, el Reino Unido acceda a reanudar las negociaciones sobre soberanía.
La fecha recuerda el decreto del 10 de junio de 1829, mediante el cual el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires creó la Comandancia Política y Militar de las Malvinas y designó a Luis Vernet como primer comandante político y militar. Para la posición argentina, aquel acto consolidó una estructura formal de gobierno en el archipiélago, con ejercicio administrativo, regulación de recursos y presencia civil estable bajo autoridad argentina.
Cancillería también recordó que ese proceso no comenzó en 1829, sino que se inscribe en una continuidad histórica que la Argentina vincula con la sucesión de los títulos heredados de España tras 1810 y con actos previos de jurisdicción sobre las islas. Entre ellos se destaca la toma de posesión realizada en 1820 por David Jewett en nombre de las Provincias Unidas del Río de la Plata.
El reclamo argentino volvió a apoyarse en el marco de Naciones Unidas. La Resolución 2065 de la Asamblea General reconoció la existencia de una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido e instó a ambas partes a encontrar una solución pacífica y negociada. Desde entonces, Buenos Aires sostiene que la cuestión Malvinas no puede resolverse de manera unilateral ni por fuera del proceso de descolonización establecido por la comunidad internacional.

El comunicado argentino también puso el foco en la Resolución 31/49, adoptada en 1976, que insta a las partes a abstenerse de introducir modificaciones unilaterales mientras la disputa se encuentre sujeta al proceso de negociación. Ese punto adquiere relevancia en medio de los cuestionamientos argentinos a las actividades británicas en materia de pesca, hidrocarburos y explotación de recursos naturales en áreas bajo disputa de soberanía.
En esa línea, el Gobierno volvió a señalar el caso del proyecto Sea Lion, en la Cuenca Malvinas Norte, impulsado por Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum. Para la Argentina, cualquier avance sobre ese desarrollo sin autorización nacional constituye una acción unilateral incompatible con las resoluciones de Naciones Unidas y con los derechos soberanos argentinos sobre los recursos del Atlántico Sur.
La declaración se produce en un contexto de renovada atención sobre la presencia británica en el Atlántico Sur. En los últimos meses, Escenario Mundial documentó distintos movimientos vinculados al dispositivo logístico y militar del Reino Unido en Malvinas, incluyendo operaciones aéreas entre Monte Agradable y aeropuertos regionales, así como actividades asociadas al sostenimiento de la base británica en las islas.
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