Mundial de Futbol 2026 – Radiografía de Bosnia: el Mundial como respiro de un Estado congelado por Dayton

Selección de Bosnia y Herzegovina

Mundial de Futbol 2026 - Radiografía de Bosnia: el Mundial como respiro de un Estado congelado por Dayton /Créditos: archivo

El Mundial de Fútbol 2026 es un momento de unión para buena parte del mundo, pero especialmente para un estado como Bosnia y Herzegovina, que arrastra una serie de desencuentros étnicos dentro de su territorio que se remontan a los acuerdos de Dayton, que pusieron fin a un sangriento capítulo de la guerra que siguió a la desintegración de Yugoslavia.

El mapa de Bosnia y Herzegovina exhibe las divisiones administrativas dentro del país, reflejo de la repartición étnica entre bosnios, croatas y serbios / Créditos: archivo

El relativamente pequeño territorio de Bosnia y Herzegovina es compartido por tres pueblos, reconocidos a partir de los Acuerdos de Paz firmados en la localidad estadounidense de Dayton en 1995: los bosniacos -de mayoría musulmana-, los habitantes de origen serbio y los de ascendencia croata. Esta división engendró a su vez tres administraciones dentro de la misma nación: el 51% del territorio integra La Federación de Bosnia y Herzegovina, donde las autoridades son de origen bosniaco y croata, mientras que el 49% de la superficie corresponde a la Republika Srpska, asignado a los serbobosnios. Una tercera zona en disputa fue definida en el 2000 como una región autónoma bajo el nombre de Distrito de Brcko, y cuenta con sus propias instituciones. En este contexto de división institucionalizada, la selección de fútbol funciona como uno de los pocos puntos de unidad.

Mundial de Futbol 2026 – Radiografía de Bosnia: el Mundial como respiro de un Estado congelado por Dayton

Aunque ya había logrado clasificar a las Copas del Mundo Brasil 2014 -donde enfrentó a Argentina en fase de grupos- y Rusia 2018, el camino para que Bosnia alcance el Mundial 2026 no fue fácil, como no lo han sido nunca las cosas para el estado balcánico. Luego de un comienzo de eliminatorias donde solo pudo ganar cuatro de 19 partidos, la federación local decidió darle una oportunidad a una vieja gloria de la selección: Sergej Barbarez.

El exjugador de 54 años empezó su carrera en 1989 en el Velež Mostar de su ciudad natal pero, exiliado por la guerra, desarrolló el resto de su trayectoria en Alemania, donde jugó en el Hannover 96, el Borussia Dortmund y el Bayer Leverkusen, entre otros clubes. Al asumir como director técnico -su primera experiencia en el puesto- de Bosnia, Barbarez rearmó la plantilla con 16 jugadores debutantes en el combinado nacional, la mayoría hijos de la diáspora criados en distintos puntos de Europa.

Sarajevo, la actual capital de Bosnia y Herzegovina, fue escenario de un asedio que duró casi cuatro años entre abril de 1992 y febrero de 1996 / Créditos: archivo

Aunque perdió sus primeros 8 partidos, enfrentó la presión de quienes pedían su renuncia aduciendo que la nueva selección necesitaba tiempo para formarse. El paso de la eliminatoria acabó dándole la razón, ya que Bosnia logró colarse en los repechajes europeos para la Copa del Mundo. Allí dejó atrás a Gales y se enfrentó el 31 de marzo en una final anticipada en su propio territorio contra Italia, a la que sumió en una crisis sin precedente al dejarla sin su cuarto Mundial consecutivo después de empezar abajo en el marcador y tener que definir la clasificación en los penales.

Ahora, se espera que la selección de Bosnia compita en el torneo disputado en Estados Unidos, México y Canadá, donde integra el grupo B con Suiza, el anfitrión Canadá y Qatar, con el apoyo de miles de fanáticos, algunos provenientes de la nación balcánica y otros que viajarán desde las diásporas en países como Alemania, Suiza, Austria y la misma potencia norteamericana.

Uno de los símbolos nacionales vivos del país es el atacante Edin Dzeko, el máximo goleador de la historia bosnia, que a sus 40 años habrá jugado todas las Copas del Mundo que disputó la nación balcánica. Pero otras figuras incluyen al atacante Kerim Alajbegovic, quien acaba de regresar al Bayer Leverkusen luego de que el club alemán activara la cláusula de rescisión después de verlo anotar nueve goles y aportar tres asistencias en 28 partidos en la Bundesliga con el Red Bull Salzburg. En una nación acostumbrada a defensores rústicos pero efectivos, destaca por lo segundo y olvida lo primero el defensor central Tarik Muharemovic, formado en Austria, y que actualmente aporta su solidez y buen pie en el Sassuolo italiano, luego de un paso por el equipo juvenil de la Juventus.

El delantero Edin Dzeko es el símbolo de una selección bosnia que es uno de los pocos símbolos unificadores en un país atravesado por las divisiones estatales / Créditos: archivo

La entrada de estos jugadores al tercer Mundial de la selección de Bosnia fue celebrada por más 100.000 personas en Sarajevo, la capital que fue escenario de un asedio de casi cuatro años durante la guerra y actualmente está dividida en sectores Este y Oeste. El fútbol demostró así su capacidad de generar unidad en un país que, aunque relativamente seguro, sigue alejado de lo que puede considerarse un estado funcional por sus diferencias étnicas.

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