El pasado lunes 4 de mayo se dio inicio a un conjunto de audiencias mediadas por la Corte Internacional de Justicia (CIJ) para debatir un conflicto territorial histórico que enfrenta a Venezuela y Guyana por el Esequibo. La CIJ, principal órgano de justicia de la ONU, organizó cuatro audiencias en La Haya, donde ambos Estados deliberan sobre esta disputa fronteriza.

El territorio del Esequibo cuenta con una población de 125.000 habitantes, entre ellos varios grupos indígenas, y una gran riqueza en recursos naturales forestales y agrícolas. Su actividad económica principal es la extracción de reservas de oro y petróleo. En cuanto a esto último, se estima que su zona marítima posee más de 11.000 millones de barriles de petróleo recuperable. A diferencia del petróleo de la Faja del Orinoco en Venezuela, el cual es pesado y difícil de explotar, el crudo hallado en el Esequibo es ligero, fácil de extraer y de alto valor comercial, lo que hace que la zona sea estratégicamente crucial para el sector energético regional.
La controversia territorial por la zona del Esequibo se remonta al siglo XIX, con el Laudo Arbitral de 1899, el cual confirió soberanía al Reino Unido sobre el área. Desde su independencia en 1966, Guyana se encarga del control de este territorio en disputa, el cual representa aproximadamente dos tercios de su superficie, y que Venezuela reclama como propio desde entonces.
Sin embargo, fue en los últimos años cuando Caracas incrementó la presión internacional por su soberanía sobre el territorio, alegando la nulidad del Laudo Arbitral de París.
Venezuela “no renunciará jamás al territorio que desde su nacimiento le pertenece”, declaró el gobierno venezolano en los últimos días.
En el marco de las audiencias que se llevan a cabo en La Haya, las autoridades venezolanas manifiestan no reconocer la jurisdicción de la CIJ en el tratamiento del caso. Sin embargo, una delegación del gobierno venezolano presidida por el canciller Yván Gil se presentó en el lugar con el objetivo de reclamar la soberanía del país sobre el territorio.
“Nada de lo que se ha presentado hoy contradice los derechos de Venezuela; (…) ni se ha demostrado que exista otra versión que no sea que el territorio de la Guayana Esequiba es venezolano”, afirmó Gil frente a la prensa tras la finalización de la primera audiencia ante la CIJ. Además, estableció que la presencia de Venezuela busca “mostrar al mundo todos los elementos que sustentan la posición histórica” de soberanía sobre el territorio.
En cuanto al camino para solucionar la disputa territorial, Venezuela declara que deben seguirse las indicaciones del Acuerdo de Ginebra de 1966, las cuales proponen una solución bilateral negociada, como única forma de resolver el conflicto. A esto, Gil agregó que la solución debe encontrarse a través de una política de buena vecindad y convivencia.
Guyana defiende su postura
Frente a las audiencias en la Haya, el presidente de Guyana, Irfaan Ali, asegura que su país cuenta “con plena confianza en la solidez de su caso”.
El Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación Internacional de Guyana afirmó en un comunicado que el país “está respaldado por los antecedentes históricos y los principios jurídicos aplicables en relación con el carácter vinculante de los laudos arbitrales, la inviolabilidad de los tratados, el respeto al estado de derecho y la estabilidad de las fronteras”.

En este sentido, y pese a las consideraciones de Venezuela, el gobierno de Guyana sostiene que “el consenso jurídico es que el laudo arbitral fue justo y conforme al derecho internacional” y que la jurisdicción de la Corte “es crucial” para analizar la disputa, señalando que la postura de Caracas “refleja una estrategia para evitar un fallo judicial que podría no favorecer sus pretensiones”.
Por su parte, el canciller Yván Gil, tras escuchar la ronda de la contraparte, denunció que Georgetown desconoce el Acuerdo de Ginebra como instrumento que permite la negociación directa, la cual se enmarca dentro del objetivo del gobierno venezolano, que es “sentar a la República Cooperativa de Guyana a negociar cara a cara en favor de la paz y la convivencia”.
Asimismo, la delegación de Venezuela declaró que, como naciones del Sur Global, las diferencias existentes entre ambos países deben resolverse a través del mutuo entendimiento y sin la intervención de terceros actores que vulneren la soberanía de la región.
Con vastas reservas de petróleo y gas en juego, el Esequibo pasó de ser una vieja disputa fronteriza a convertirse en uno de los puntos geopolíticos más sensibles de Sudamérica.
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