España se consolidó en 2025 como una de las potencias militares con mayor nivel de inversión al alcanzar el puesto 15 en el ranking mundial de gasto en defensa. El análisis elaborado a partir de los informes del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI) refleja un cambio histórico en la política de defensa española, marcado por un crecimiento sin precedentes y por el cumplimiento de compromisos internacionales sostenidos durante más de una década.

El gasto militar español ascendió a 40.200 millones de dólares, lo que equivale al 1,4% del gasto militar global. En términos comparativos, el país quedó apenas por detrás de Polonia, ubicada en el puesto 14, y por encima de naciones como Canadá y Australia. Sin embargo, el dato más significativo es que España registró el mayor aumento porcentual interanual en términos reales entre los 15 países con mayor gasto militar del mundo, con un incremento del 50% respecto a 2024.
La magnitud de este salto supera ampliamente tanto el crecimiento promedio mundial, situado en 2,9%, como el promedio europeo, que alcanzó el 14%. Asimismo, si se toma como referencia el período comprendido entre 2016 y 2025, el gasto militar español acumuló un crecimiento del 122%, evidenciando una transformación estructural en las prioridades presupuestarias del Estado.

El Plan de Abril de 2025
El fuerte incremento del gasto se explica principalmente por una decisión política clave tomada por el gobierno español en abril de 2025, cuando lanzó el denominado “Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa”. La iniciativa fue concebida con el objetivo de fortalecer la base industrial de defensa nacional y garantizar el suministro de equipamiento para las Fuerzas Armadas.

En ese marco, uno de los puntos centrales del plan fue la asignación de 11.800 millones de dólares, equivalentes a aproximadamente 10.471 millones de euros, destinados exclusivamente a la adquisición y modernización de armamento durante 2025.
Cumplimiento del “Objetivo OTAN”
Por primera vez desde que la OTAN fijó en 2014 el compromiso de destinar al menos el 2% del PIB al gasto en defensa, España logró superar esa meta. En 2025, la carga militar del país alcanzó el 2,1% del PIB, una cifra considerablemente superior al 1,1% registrado en 2016.

En paralelo, el peso del gasto en defensa dentro del presupuesto estatal también mostró un crecimiento sostenido. Según las estimaciones correspondientes a 2025, el gasto militar representó el 1,75% del gasto gubernamental total, frente al 1,42% registrado el año anterior. De este modo, se consolidó una tendencia ascendente que comenzó a profundizarse desde 2023 y que refleja una mayor alineación de España con las exigencias estratégicas y de seguridad impulsadas por la OTAN.
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