Este viernes, y tras varias semanas de recuento de votos, se confirmó que el candidato presidencial de izquierda Roberto Sánchez se enfrentará a Keiko Fujimori en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Perú de junio. El recuento, que duró un mes, llevó a acusaciones de fraude, especialmente por parte del candidato derechista Rafael López Aliaga, quien estuvo muy cerca de Sánchez durante gran parte del proceso.

Fujimori, hija del difunto expresidente Alberto Fujimori, lideró los sondeos (17% de los votos) y aspira a la presidencia por cuarta vez, mientras que Sánchez, un congresista que se presenta con el respaldo del expresidente izquierdista encarcelado Pedro Castillo, se situó con un 12,03%, por delante de López Aliaga, el ultraconservador exalcalde de Lima, con un 11,90%. Específicamente, Sánchez tuvo una ventaja de unos 21.210 votos sobre López Aliaga.
El recuento prolongado desde la primera vuelta del 12 de abril provocó la dimisión del máximo responsable electoral del país, que ahora está siendo investigado por el fiscal público. Sin embargo, observadores de la Unión Europea han afirmado no haber encontrado pruebas concretas de fraude durante los comicios.
Según una encuesta de opinión de Ipsos del 26 de abril, Fujimori y Sánchez estarían empatados para la segunda vuelta que se celebrará el 7 de junio, con cada uno proyectado para obtener el 38% de los votos. En esta línea, los analistas destacan el alto nivel de rechazo que enfrentan ambos candidatos.
Tal vez te interese: La pérdida de predictibilidad del Estado peruano ante la sucesión de nueve mandatarios en una década













