La Unión Europea comenzó a preparar un nuevo paquete de sanciones contra Rusia que tendrá como objetivo principal a la denominada “flota fantasma” utilizada por Moscú para exportar petróleo y eludir las restricciones occidentales. En concreto, la iniciativa forma parte del vigésimo primer paquete de sanciones que Bruselas prevé discutir entre finales de junio y principios de julio, en medio de la continuidad de la guerra en Ucrania.

Según los funcionarios y diplomáticos europeos, las nuevas medidas buscarán limitar las operaciones de antiguos petroleros que Rusia utiliza para comercializar crudo fuera del control de la Unión Europea y el G7. Cabe señalar que estas embarcaciones operan bajo banderas de conveniencia y complejas estructuras societarias para dificultar su rastreo y reducir los controles.
En Bruselas consideran que restringir la capacidad operativa de esta red permitiría afectar una de las principales fuentes de ingresos del Kremlin. Desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania, la exportación de hidrocarburos es un elemento central para sostener el financiamiento estatal ruso pese a las sanciones energéticas impuestas por Occidente.
Adicionalmente, el paquete incluiría sanciones contra bancos, instituciones financieras y empresas vinculadas al complejo militar-industrial ruso. También se evalúan restricciones sobre compañías acusadas de comercializar grano ucraniano proveniente de territorios ocupados por Rusia. Por su parte, funcionarios europeos señalaron además que podrían tomarse medidas previamente bloqueadas dentro de la UE, entre ellas nuevas restricciones marítimas y sanciones dirigidas contra figuras cercanas a la Iglesia Ortodoxa Rusa.
En este contexto, dentro de la Unión Europea también crece la percepción de que la economía rusa enfrenta mayores dificultades derivadas del gasto militar sostenido, la inflación y las restricciones tecnológicas y financieras. Funcionarios europeos consideran que este escenario abre la oportunidad para incrementar la presión económica mientras continúan las discusiones internacionales sobre las negociaciones vinculadas al conflicto.
Europa busca reforzar la presión económica y diplomática sobre Rusia
Paralelamente, el debate sobre las sanciones coincide con un intento de asumir un rol más activo por parte de los países europeos en la gestión diplomática de la guerra. En ese marco, países como Alemania, Francia y el Reino Unido buscan fortalecer la coordinación con Washington y Kiev para influir en futuras negociaciones entre Rusia y Ucrania.

En consecuencia, la ofensiva sobre la “flota fantasma” refleja la continuidad de la estrategia europea que busca limitar la capacidad financiera y logística rusa mediante herramientas económicas y comerciales. A más de cuatro años del inicio de la guerra, las sanciones energéticas continúan siendo uno de los principales instrumentos utilizados por Occidente para presionar al Kremlin.













