El Gobierno argentino respondió ante el Congreso que los vuelos militares británicos que parten desde Malvinas hacia Chile o hacia territorio antártico son comunicados por la Embajada del Reino Unido en Buenos Aires de forma unilateral, no oficial y muchas veces en el mismo momento de su ejecución, sin que eso implique una solicitud de autorización. La definición importa porque fija, por primera vez con ese nivel de detalle, cómo dice manejar el Estado uno de los puntos más sensibles del Atlántico Sur: los movimientos aéreos y marítimos vinculados a la presencia británica en las islas.

Las 3 claves
- Hecho: la Argentina dijo oficialmente que los vuelos británicos desde Malvinas no se autorizan, sino que se notifican de manera unilateral y muchas veces sobre la marcha.
- Por qué importa: la respuesta muestra que el Estado monitorea esos movimientos, pero también admite el margen operativo que conserva el Reino Unido desde Monte Agradable.
- Escenario: el Gobierno sostuvo su reclamo de soberanía, ratificó el seguimiento sobre vuelos, buques y pesca, y al mismo tiempo confirmó que no hay agenda definida para un eventual viaje de Milei al Reino Unido.
La respuesta le pone marco oficial a una agenda que Escenario Mundial venía siguiendo en las últimas semanas con los vuelos del A400M británico entre Monte Agradable, Montevideo y otros puntos de apoyo regional. También se cruza con la discusión por el tránsito del RRS Sir David Attenborough, la vigilancia sobre el Atlántico Sur y el rol que cumplen terceros países cuando habilitan escalas para aeronaves o buques que operan desde las islas. En paralelo, el propio Estado argentino viene mostrando operaciones de vigilancia marítima y aérea sobre áreas de interés, con seguimiento de flotas extranjeras cerca del límite exterior de la ZEEA.

La definición surge de las respuestas oficiales del Poder Ejecutivo a las preguntas del informe de gestión, donde Cancillería y Defensa detallaron qué saben sobre los vuelos británicos, cómo se monitorean los espacios marítimos y aéreos, qué se hizo frente al RRS Sir David Attenborough, qué dicen sobre los ejercicios militares del Reino Unido y cuál es el estado del eventual viaje de Javier Milei a Londres.
Qué dijo el Gobierno
La respuesta más relevante es la que fija el mecanismo de notificación. Según Defensa, la República Argentina recibe, dentro de los mecanismos de comunicación existentes, la información que transmite la Embajada británica sobre vuelos que parten desde las islas hacia Chile o hacia territorio antártico. Esas comunicaciones, aclara el texto oficial, son no oficiales, se hacen de manera unilateral, no constituyen una solicitud de autorización y suelen ser informadas en el mismo momento de su ejecución.
El Gobierno agrega que toma conocimiento de esos movimientos para preservar la seguridad aérea, la cooperación humanitaria y las tareas de búsqueda y rescate, pero remarca que eso no modifica la posición histórica argentina sobre la Cuestión Malvinas ni impide formular reclamos cuando corresponde.

En materia de vigilancia, la respuesta oficial sostiene que el monitoreo del espacio aéreo y marítimo se instrumenta a través del Comando de Operaciones Conjuntas del Estado Mayor Conjunto, con intervención del Comando Conjunto Aeroespacial para el control del espacio aéreo y del Comando Conjunto Marítimo para los espacios marítimos de jurisdicción e interés. También señala que Cancillería mantiene comunicaciones permanentes con el Comando Conjunto Aeroespacial y con la Prefectura Naval Argentina.
El propio Gobierno detalla, además, que el Comando Conjunto Marítimo trabaja con imágenes satelitales de la CONAE, sistemas de posicionamiento AIS, el SICAP, plataformas de intercambio como IORIS, sistemas propios y comerciales, y redes de intercambio con armadas del área. Ese esquema se cruza con operaciones que el Ministerio de Defensa viene mostrando públicamente en el mar argentino, donde destaca el seguimiento de flotas extranjeras, el uso de medios navales y aéreos y la producción de información táctica sobre su actividad.
Sobre el RRS Sir David Attenborough, la respuesta oficial dice que su tránsito fue detectado y monitoreado por las autoridades competentes y que eso se hizo dentro del marco del derecho internacional marítimo. En otra de las respuestas, Cancillería recuerda que el paso inocente y la libertad de navegación están contemplados por la CONVEMAR, mientras que la normativa argentina regula especialmente el ingreso, egreso, carga y descarga en puertos de las islas. La legislación argentina, además, reconoce la soberanía nacional sobre el mar territorial y los derechos soberanos en la Zona Económica Exclusiva.
Qué dijo sobre ejercicios británicos, vuelos desde terceros países y recursos
El informe también deja otros datos relevantes. Cancillería afirmó que el último ejercicio militar británico con lanzamiento de misiles del que tomó conocimiento fue en 2021 y que, en esos casos, protestó formalmente ante la embajada británica y puso la situación en conocimiento del Secretario General de la ONU y, cuando correspondía, del Secretario General de la Organización Marítima Internacional. Para otros ejercicios, explicó que analiza cada caso en particular.

Respecto de los vuelos militares británicos que usan aeropuertos de terceros países, el Gobierno dijo que realiza gestiones ante las cancillerías locales para consultar la naturaleza de esas operaciones y que, si no responden a razones estrictamente humanitarias, instruye a sus representaciones a expresar preocupación y desacuerdo. El argumento oficial es que esas autorizaciones contribuyen a la ilegítima presencia militar británica en el Atlántico Sur, no se condicen con los compromisos políticos asumidos en el MERCOSUR y contradicen la búsqueda de una solución pacífica a la disputa de soberanía.
En el mismo paquete, el Ejecutivo reiteró que responderá con todas las medidas necesarias frente al avance del proyecto hidrocarburífero Sea Lion impulsado por Rockhopper y Navitas, y volvió a señalar que la presencia militar británica en las islas constituye un condicionante concreto para la planificación y ejecución de las operaciones de vigilancia y control en el Atlántico Sur.
Qué pasa con el viaje de Milei al Reino Unido
La respuesta oficial también tocó otro punto que venía circulando en la agenda bilateral: el eventual viaje de Javier Milei al Reino Unido y las gestiones por el embargo británico. Cancillería sostuvo que el embargo sigue siendo una restricción anacrónica para la compra de equipamiento con componentes británicos y que su levantamiento es un reclamo permanente de la relación bilateral. Pero al mismo tiempo aclaró que, por ahora, no hay una agenda definida para un eventual futuro viaje del presidente argentino a Londres.

Ese punto aparece, además, en un momento en que la cuestión Malvinas volvió a ocupar el centro de la escena tras la filtración del Pentágono y la respuesta británica de la semana pasada. Milei endureció su tono público sobre las islas en medio de la fricción entre Washington y Londres, aunque los analistas no ven cambios inmediatos en el statu quo.
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