Estados Unidos intensificó su presión sobre el parlamento de Taiwán para que apruebe un paquete de gasto en defensa considerado clave frente a la creciente amenaza de China. La iniciativa, impulsada por el gobierno del presidente Lai Ching-te, contempla un presupuesto suplementario de hasta 40.000 millones de dólares destinado tanto a la compra de armamento estadounidense como al desarrollo de capacidades locales, especialmente drones.
El principal representante diplomático estadounidense en la isla, Raymond Greene, subrayó la urgencia de aprobar un paquete “integral”, destacando que sistemas de defensa aérea y antimisiles, así como drones, son hoy recursos críticos y altamente demandados a nivel global. Según Greene, avanzar con este presupuesto no solo fortalecería las capacidades militares taiwanesas, sino que también enviaría una señal política clave a la comunidad internacional.

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El proyecto, sin embargo, enfrenta obstáculos en el parlamento, donde la oposición liderada por el Kuomintang exige mayor transparencia antes de aprobar lo que califican como un posible “cheque en blanco”. Aunque el partido no rechaza el aumento del gasto en defensa, reclama detalles más precisos sobre la asignación de los fondos.
Entre los sistemas contemplados en el paquete se encuentran plataformas como el HIMARS, fabricado por Lockheed Martin, además de nuevas capacidades de defensa integrada y producción doméstica de drones. Desde Washington advierten que los retrasos legislativos podrían afectar la posición de Taiwán en la cadena de producción y entrega de armamento estadounidense, en un contexto de alta demanda global.
El ministro de Defensa taiwanés, Wellington Koo, reforzó el sentido de urgencia al señalar que la amenaza que enfrenta la isla “no es retórica”. En los últimos días, se han detectado buques de guerra chinos operando cerca de las islas Penghu, en el estrecho de Taiwán, lo que eleva la tensión en la región.

Las negociaciones entre el oficialismo y la oposición continúan sin acuerdo, aunque algunos legisladores opositores propusieron un presupuesto intermedio de unos 25.400 millones de dólares, por debajo de los 1,25 billones de dólares taiwaneses planteados inicialmente por el gobierno. Las próximas conversaciones están previstas para el 6 de mayo.
En este escenario, la presión de Estados Unidos refleja no solo su rol como principal proveedor de armas de Taiwán —reforzado recientemente con un paquete récord de 11.000 millones de dólares— sino también la creciente centralidad de la isla en la competencia estratégica con China, que ha reiterado su rechazo a cualquier tipo de asistencia militar estadounidense hacia Taipei.
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