El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un alto el fuego de 10 días entre Israel y el grupo chiita libanés Hezbollah, en un intento por contener la escalada regional y facilitar avances diplomáticos en el conflicto más amplio con Irán. La tregua comenzará a las 17:00 (hora del Este de EE.UU.), equivalente a la medianoche en Líbano.
La tregua se produce en un contexto de alta tensión regional, donde la ofensiva israelí contra el grupo respaldado por Teherán se ha convertido en uno de los principales puntos de fricción en las conversaciones entre Washington e Irán. En este marco, la participación directa de Trump en el anuncio busca reconstruir confianza tras el fracaso de las recientes negociaciones entre ambas partes y generar condiciones para retomar el diálogo.
Desde Hezbollah, el legislador Ibrahim Moussawi afirmó que el grupo respetará el alto el fuego siempre que Israel cese completamente sus ataques. “Mientras las fuerzas de ocupación israelíes detengan su agresión y no violen el acuerdo, nos comprometemos a respetarlo”, señaló, subrayando además que la tregua debería abarcar todo el territorio libanés y abrir el camino hacia una eventual retirada israelí.
Sin embargo, del lado israelí, un funcionario indicó que el gabinete de seguridad no votó formalmente el acuerdo antes del anuncio de Trump. Según esa fuente, los términos serían similares a los establecidos en noviembre de 2024 (Israel mantendría presencia en puntos estratégicos del sur del Líbano y se reservaría el derecho de continuar operaciones contra Hezbollah si considera que representa una amenaza).
El primer ministro libanés, Nawaf Salam, celebró el anuncio y agradeció los esfuerzos de mediación de países como Estados Unidos, Francia, Arabia Saudita, Egipto, Qatar y Jordania. La tregua fue anunciada tras contactos telefónicos entre Trump, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y el presidente libanés Joseph Aoun.
Costo Humano
Sobre el terreno, el conflicto ha tenido un alto costo humano: las autoridades libanesas reportan más de 2.196 muertos, una destrucción generalizada y más de un millón de desplazados como resultado de la campaña militar israelí contra Hezbollah.
En paralelo, continúan los movimientos diplomáticos. El jefe del ejército de Pakistán mantuvo reuniones en Teherán para contribuir a los esfuerzos de mediación, mientras que la Casa Blanca se mostró optimista sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo más amplio, con una eventual nueva ronda de negociaciones que podría celebrarse en territorio pakistaní.
En este escenario, Irán ha insistido en que el cese de los ataques israelíes en Líbano es una condición previa para avanzar en un acuerdo con Estados Unidos, lo que ha generado tensiones con el gobierno libanés, que acusa a Teherán de interferir en su soberanía. Al mismo tiempo, Beirut sostiene que cualquier negociación futura debe partir de un alto el fuego, aunque Hezbollah ha rechazado la posibilidad de conversaciones directas con Israel.
Tras anunciar la tregua, Trump también propuso abrir un canal político directo e invitó a Netanyahu y Aoun a la Casa Blanca para mantener conversaciones de paz, lo que podría representar el primer diálogo significativo entre líderes de ambos países en más de tres décadas.
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