La decisión de Estados Unidos de avanzar con un bloqueo naval en el estrecho de Ormuz generó fuertes críticas entre analistas, militares y políticos, debido a que representa riesgos operativos y estratégicos. En este sentido, la medida impulsada por el presidente Donald Trump, busca restringir el tránsito de buques vinculados a Irán, afectando a la circulación de cerca del 20% del petróleo mundial.

Oficialmente, desde el Comando Central de Estados Unidos se confirmó que el bloqueo se va a aplicar a embarcaciones que entren o salgan de puertos iraníes. De este modo, en las primeras horas, el despliegue incluyó más de una decena de buques de guerra y aeronaves, lo que derivó en el desvío de buques mercantes que operaban desde o hacia puertos iraníes.
En este contexto, las principales críticas refieren a la naturaleza del bloqueo como acto de guerra y a su dificultad para mantenerse en el tiempo. De esta manera, la exfuncionaria del Pentágono Dana Stroul advirtió que se trata de una misión “difícil de ejecutar” e insostenible a corto y mediano plazo, especialmente si no cuenta con respaldo internacional.
Riesgos estratégicos y dudas sobre la viabilidad del bloqueo
Siguiendo este orden de ideas, el retirado almirante Gary Roughead alertó sobre el riesgo de las represalias de Irán, que podrían incluir ataques a buques o infraestructuras en el Golfo. En efecto, la Guardia Revolucionaria iraní ya advirtió que va a responder a cualquier acción que consideren una violación del equilibrio actual, lo que incrementa el riesgo de escalada.

Adicionalmente, las críticas también se extendieron al plano político estadounidense. El senador Mark Warner cuestionó la eficacia de la medida y su impacto en los precios del combustible, en un contexto donde la crisis en el estrecho ya impulsó el aumento del precio del petróleo a nivel global.













