La escalada del conflicto en Medio Oriente tras los ataques contra Irán comienza a impactar de lleno en la economía real de Ucrania, particularmente en su sector agrícola, clave para el ingreso de divisas. El aumento de los precios del combustible y los fertilizantes está obligando a productores a reducir siembras y ajustar costos, en un contexto donde el país aún enfrenta las consecuencias de la guerra con Rusia.

Según informó Reuters, agricultores ucranianos reportan que el precio del diésel casi se duplicó desde fines de febrero, mientras que los fertilizantes también registraron fuertes subas debido al encarecimiento del gas natural. Mykola Maliienko, productor en el centro del país, aseguró que reducirá la superficie sembrada y advirtió que sus costos podrían aumentar entre un 10% y un 60% si la crisis energética persiste.
El impacto económico podría traducirse en una caída de la producción agrícola de entre 5% y 10% esta temporada, según estimaciones del sector privado, mientras que algunos productores proyectan una reducción de hasta 20% en las exportaciones en el corto plazo. En paralelo, Rusia se ve beneficiada por el contexto, al contar con energía y fertilizantes más baratos, lo que mejora su competitividad en los mercados internacionales, especialmente en trigo.

La agricultura representa más de la mitad de los ingresos por exportaciones de Ucrania, con más de 22.000 millones de dólares generados el último año. Sin embargo, el sector ya arrastra dificultades desde la invasión rusa de 2022, incluyendo problemas logísticos, escasez de mano de obra y ataques a infraestructura energética. En este escenario, la evolución del conflicto en Medio Oriente y la estabilidad de los precios energéticos aparecen como variables críticas para evitar un deterioro mayor en uno de los pilares de la economía ucraniana.
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