El gobierno del Reino Unido decidió poner en pausa el acuerdo para transferir la soberanía de las Islas Chagos a Mauricio, en medio de la oposición de Estados Unidos. La decisión impacta directamente en el futuro de la base militar conjunta en Diego Garcia, clave para las operaciones estadounidenses en la región.

Según informó Reuters, el gobierno de Keir Starmer optó por no incluir la legislación necesaria en su próxima agenda parlamentaria, a la espera de lograr el respaldo formal de Washington. La administración británica reiteró que el acuerdo —que contempla un arrendamiento de 99 años para mantener la base— solo avanzará con aprobación estadounidense. En paralelo, Donald Trump había calificado el plan como un “gran error”, evidenciando las tensiones.
El freno al acuerdo se inscribe en un deterioro más amplio de la relación bilateral. Las diferencias entre Londres y Washington se intensificaron por la negativa inicial británica a involucrarse en la guerra impulsada por Estados Unidos e Israel contra Irán, así como por restricciones al uso de bases aéreas británicas. Aunque posteriormente se autorizaron operaciones defensivas, el vínculo político quedó resentido.

El caso también reabre un frente histórico sobre el desplazamiento forzado de hasta 2.000 chagosianos en las décadas de 1960 y 1970 para instalar la base en Diego Garcia. Mientras Mauricio insiste en avanzar en la soberanía, representantes locales señalan que la falta de acuerdo entre Londres y Washington bloquea la resolución. El desenlace dependerá de si ambas potencias logran alinear intereses estratégicos en un contexto de creciente fricción diplomática.
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