El cese al fuego entre Estados Unidos e Irán no puso en pausa la guerra que Israel libra contra la milicia chií Hezbollah en El Líbano, donde la campaña de bombardeos y ocupación del sur del país continúa.

El propio primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, informó durante la noche que el alto al fuego acordado en Irán no aplicaba al Líbano, donde las Fuerzas Armadas de su país traspasaron la frontera norte para crear una zona de amortiguamiento en el sur de la nación vecina que la aleje de los misiles que Hezbollah utiliza como principal armamento.
El cese al fuego no termina con la campaña de Israel en el Líbano
Al menos 1,461 personas ya han muerto en lo que va del conflicto en el Líbano, que se reabrió tras un frágil cese al fuego logrado en 2024 luego de que la milicia chií retomara su campaña de ataques en apoyo a Irán tras el comienzo de las hostilidades contra ese país el 28 de febrero.
Los bombardeos israelíes, que comenzaron en el sur del país y los distritos ocupados por Hezbollah en Beirut, la capital, se expandieron el pasado domingo 5 a aldeas como Ain Saadeh, de mayoría cristiana, considerada un sitio seguro antes del conflicto. El partido político cristiano de las Fuerzas Libanesas, enfrentado a Hezbollah, denunció que en el ataque sobre Ain Saadeh falleció Pierre Mouawad, un oficial partidario local, junto con su esposa.
El ejército israelí afirmó que Mouawad “definitivamente no era un objetivo”, ante una consulta del New York Times, y que las FF.AA. todavía estaban “tratando de entender las circunstancias de lo que pasó”. De todas formas, defendieron el ataque sobre Ain Saadeh por apuntar a “un objetivo terrorista” y denunciaron que Hezbollah “continúa mezclándose con la población civil”.
Aunque tres fuentes libanesas en el terreno aseguraron a la agencia Reuters que Hezbollah detuvo sus operaciones contra Israel el martes como consecuencia del acuerdo, el grupo no comunicó su postura ante el cese al fuego de manera oficial, algo que se espera ocurra en las próximas horas. Desde Israel, sin embargo, afirmaron que los objetivos militares continúan en marcha.

En las últimas semanas, la campaña en El Líbano pasó de bombardeos sobre Beirut, la capital, y otras zonas del sur del país a la ocupación de al menos un décimo de la superficie de este estado, donde conviven minorías musulmanas, cristianas y drusas. El territorio que llega desde la frontera hasta el sur del río Litani son 30 kilómetros considerados por Israel como una potencial zona de amortiguamiento contra futuros ataques de Hezbollah, aun cuando miles de personas vivan en esta área e incluya algunas de las ciudades más importantes del Líbano como Tiro.
La posibilidad de que Israel vuelva a ocupar una franja importante del territorio del Líbano trae a la población local recuerdos de 1978, año de la primera invasión de Tel Aviv, y 1985, cuando Israel estableció una zona de ocupación en el sur de alrededor de 15 kilómetros luego de años de conflicto en su esfuerzo por combatir grupos guerrilleros palestinos. Ese status quo duró 15 años, hasta que se llegó a la situación actual, donde fuerzas de paz de la ONU custodian la zona en conflicto.

Desde el comienzo de las hostilidades, tres cascos azules de la misión de la ONU para el sur del Líbano (UNIFIL) han muerto en los bombardeos israelíes, lo que motivó un fuerte reclamo del organismo multilateral, a la vez que puso en duda la continuidad del actual esquema, que parece debilitarse al son del avance y la ocupación israelí.
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