Un informe reciente advierte que los portaaviones —durante décadas el núcleo del poder militar de Estados Unidos— están perdiendo relevancia frente a amenazas más baratas, flexibles y difíciles de interceptar como drones y misiles antibuque. La discusión cobra fuerza en medio de la guerra con Irán, donde estos sistemas han demostrado una capacidad creciente para desafiar incluso a las plataformas más avanzadas.

El análisis del periodista Andrew Cockburn sostiene que la proliferación de drones y misiles ha erosionado la ventaja estratégica de los portaaviones, obligándolos a operar bajo condiciones cada vez más restrictivas.
Los antecedentes recientes refuerzan esta lectura. En 2025, el portaaviones USS Harry S. Truman debió retirarse del Mar Rojo tras ataques de los hutíes, mientras que el USS Abraham Lincoln fue reposicionado a mayor distancia de Irán tras amenazas con misiles balísticos. Incluso el más moderno de la flota, el USS Gerald R. Ford, ha acumulado cuestionamientos por fallas técnicas y limitaciones operativas que ponen en duda su desempeño en escenarios de alta intensidad, incluyendo dificultades para integrar plenamente sistemas como el caza embarcado de última generación.

Más allá de casos puntuales, el problema es estructural. Estos buques requieren complejos anillos de protección y aun así enfrentan amenazas cada vez más difíciles de neutralizar.
El avance de los drones está en el centro de esta transformación. Tal como analizamos, una década de enfrentamientos con sistemas no tripulados iraníes dejó una conclusión incómoda para Occidente donde el costo de interceptarlos supera ampliamente al de producirlos. Esta asimetría redefine la lógica del combate. No es necesario destruir un portaaviones para neutralizarlo, basta con saturar sus defensas, forzarlo a maniobrar o empujarlo fuera del área de operaciones.
El cuestionamiento a los portaaviones no es nuevo, pero se intensifica con la experiencia reciente en Medio Oriente. Tal como señalamos el control de rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz se ha vuelto más incierto frente a amenazas distribuidas y persistentes. A nivel global, otras potencias enfrentan dilemas similares. Reino Unido, Rusia y Francia han registrado problemas técnicos y costos crecientes en sus propias flotas, mientras China avanza con nuevos desarrollos como el Fujian, aunque sin garantías de evitar los mismos desafíos.

Pese a las críticas, los portaaviones no desaparecerán en el corto plazo. Su peso político, industrial y simbólico sigue siendo central dentro de la estrategia estadounidense. Sin embargo, todo indica que su rol está cambiando. En un entorno donde los drones proliferan y las amenazas son cada vez más accesibles, estos buques podrían pasar de ser instrumentos de dominio a activos condicionados, obligados a operar a mayor distancia y con mayor cautela. El derribo reciente de un F-15E y la presión constante de sistemas no tripulados apuntan a que la guerra se está volviendo más barata, más distribuida y mucho más difícil de controlar. Y en ese escenario, incluso los símbolos más poderosos pueden quedar expuestos.
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Claro y los Chinos , que son bobos, están a marchas forzadas haciendo portaaviones , porque llevar un grupo de combate aereo para proteger, por ejempllo, un desembarco se hace con drones si, y se les echa gasolina para dar la vuelta al mundo. ¿Que los portaaviones tienen ahora mas problemas? Si, ¿que son prescinddibles?, No, no si quieres desplazar aviones.
Cual seria la alternativa? Se necesita transportar los aviones.
Es curioso, cuanto menos, que justo cuando acaba la era de los grandes portaaviones, China se dedique a construirlos como churros. ¿Llegan tarde o saben algo que los demás no sabemos?