El respaldo de la población judía israelí a la guerra contra Irán experimentó una caída en las últimas semanas, pasando del 93% en los primeros días del conflicto al 78% actual, según una encuesta reciente del Instituto de la Democracia de Israel. A pesar del descenso, el apoyo sigue siendo mayoritario, lo que refleja una persistente percepción de amenaza en el contexto regional.

En este sentido, el sondeo, realizado entre el 22 y el 26 de marzo de 2026 mediante entrevistas telefónicas y en línea, muestra una evolución en la opinión pública que suele observarse en conflictos prolongados. A medida que se acumulan los costos humanos y económicos, el consenso inicial tiende a erosionarse, incluso en sociedades con altos niveles de cohesión en materia de seguridad.
En paralelo, la oposición a la guerra creció entre los judíos israelíes, pasando del 4% al 11,5%. Este aumento, aunque todavía minoritario, indica la emergencia de voces críticas dentro del propio electorado que tradicionalmente respalda las decisiones de seguridad nacional. Entre los árabes israelíes, la oposición es considerablemente mayor, alcanzando el 71%, lo que evidencia una profunda fractura interna en la sociedad israelí.
Las diferencias también se reflejan en la interpretación de las motivaciones del gobierno liderado por el primer ministro Benjamín Netanyahu. Mientras el 62% de los encuestados judíos considera que la ofensiva responde principalmente a razones estratégicas de seguridad, la mayoría de los árabes israelíes —y sectores de la izquierda judía— atribuyen la decisión a intereses políticos y personales.
La opinión pública se constituye como un factor de presión para la acción del gobierno de Israel en Irán
Este debate se produce en un contexto de creciente tensión regional, donde Israel intensificó sus operaciones militares contra Irán con el apoyo de Estados Unidos. La ausencia de un ataque directo previo por parte de Teherán suscitó cuestionamientos sobre la legitimidad y los objetivos de la ofensiva, tanto dentro como fuera del país.

Analistas en seguridad internacional señalan que la evolución de la opinión pública será un factor clave para la sostenibilidad de la estrategia militar. “El apoyo interno es un recurso estratégico en sí mismo”, advierten expertos vinculados a centros como el Council on Foreign Relations, subrayando que su erosión puede limitar el margen de acción del gobierno.
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